Franco
Meterse en el taxi había sido todo un desafío, al final quedamos Leo, yo y Carol, Javiera se sentó sobre Leo y la Martina se sentó adelante. El viaje duro más o menos una hora, trate de dormir, pero se me hizo imposible.
-¿Quieres que vayamos a caminar por la playa apenas bajemos de este cacharro? En una de esas tenemos suerte y encontramos algún lugar intimo, ¡me muero por empezar las vacaciones ya!- me dijo Carol me hablaba como un perico y además aprovechaba el que estuviéramos apretados para acariciarme, le hubiera frenado de no ser por las continuas miradas celosas de Martina por el retrovisor.
-Mira niñita, hoy no creo que puedas ir a darte aquella vueltecita por la playa que tanto quieres, a penas lleguemos repartiremos las habitaciones, para que cada uno se acomode, además hay que revisar que nos falta para alimentarnos y así ir a comprarlo-
-Por las habitaciones no te hagas problema, yo dormiré con Franco- Dijo mientra me besaba en el rostro.
-Nadie dormirá con nadie, para que sepas hay suficientes habitaciones como para cinco personas, así que no habrá problema con eso-
-Hermana, eso no es decisión tuya, con Leo dormiremos juntos-
-No en casa de mamá- Martina se dio la vuelta en el asiento para verla directamente a los ojos- Aquí no Javiera, aquí no-
El silencio reino durante el resto del viaje, lo único que se escuchaba eran los besuqueos de Leo y Javiera y el ronquido ensordecedor de Carol que se había quedado dormida en mi hombre. Yo miraba hacia fuera por la ventanilla para evitar los ojos de llenos de rabia de Martina.
Las casas por donde pasábamos cada vez se ponían más ostentosas tanto o más que la casa de mi abuelo, pero luego desaparecieron, ya no habían más casas solo nos encontrábamos rodeados de arboles muy altos, sin embargo el olor del mar se sentía. Traspasamos un portón y luego continuamos por un sendero, llegamos a un desvío donde el taxista le pregunto por donde debería seguir a la Martina "a la izquierda se encuentra la casa, por allá es donde nos quedaremos" y entonces los arboles comenzaron a desaparecer para dar lugar a la vista más maravillosa que podría haber visto alguna vez. El taxi se estaciono frente a una casa gigante, tenía dos pisos y ventana por medio daba a un pequeño balcón personal. Javiera fue la primera en bajarse del taxi, mientras martina paga el viaje.
-¡Por fin estamos en casa!- Tomo la mano de Leo para arrastrarlo hasta la entrada- Vamos, quiero ver como esta todo, Margarita debe estar esperándonos-
-¿Quien es Margarita?- Dijo Carol mientras corría detrás de Javiera y Leo. Camine hasta la parte de atrás del taxi para ayudar a Martina con nuestras maletas.
-Si creen que les cargare sus bolsos están muy equivocados, ni lo pienso- Dijo mientras los saco del taxi y los tiro al suelo-
-Veo que no estas de buen humor-
-Pensaba que pasaría un tiempo agradable, pero al parecer no sera así-
-¿Por qué?-
-¿Te parece poco tener a esa cacatúa metida en mi casa? sinceramente no la soporto-
-No es tan mala como se ve-
-Veo que la defiendes, por lo menos ya se cual es tu opinión ¿También quieres compartir habitación con ella?-
-No, tu sabes bien con quien me gustaría compartir la habitación-
-No comiences ¿quieres?-
-Esta bien esta bien, dame eso- Le dije mientras le quitaba su bolso de la mano.
-¿Que haces? Yo puedo cargarla-
-Lo sé- Le dije sin prestar atención- ¿Y quien es Margarita?-
-Margarita es nuestra nana, nos a cuidado desde pequeñas-
-Ya veo-
-Si y esa bola de arrugas que viene allí es mi Atenea- Dijo mientras se me adelantó para tomar en brazos a la perrita que corría a darle la bienvenida. Eso fue algo distinto en ella, la acariciaba con tanto amor y dejaba que la lamiera como si fuera lo más común del mundo -Es hermosa ¿no?- Me dijo mientras la sostenía para mostrármela y luego continuo conversandole a ella- ¿Quien es la más bella de todas? si mi vida eres tu, como te extrañe pequeña- Me quede hipnotizado mirando la escena, hasta que escuche el grito de Javiera.
-¡Martina! Creo que tenemos un problema-
-Señorita Martina, no sabe cuanto lo siento, de haber sabido que vendrían con visitantes yo le hubiera avisado de los cambios que se han realizado en las instalaciones-
-Hola Margarita- Le dijo Martina mientras dejaba a Atenea en el suelo y se acercaba para darle un gran abrazo a la señora que había salido por la puerta- No te preocupes fue nuestro error el no haberte avisado, ahora dime ¿cual es el problema?-
-Bueno, el señor mando a hacer unos cambios a la casa antes de irse por lo que ya no hay tantas habitaciones-
-¿Y cuantas habitaciones hay disponibles?-
-Solo hay tres habitaciones, dos que son para parejas y la otra que es para una sola persona-
-¡Demonios!-





