jueves, 6 de septiembre de 2012

Capitulo 54- "Una casa... Nuestro hogar"

Nunca me había fijado en como se movían las nubes, sabía que lo hacían pero jamás les había prestado la atención que hasta hoy les estaba dando. El día era realmente bello, el sol estaba radiante, iluminando todo a su alrededor, parecía que estuviese enterado de que hoy sería un día en el cual lucirse.

-¿Te parece bien, Martina?-
-¿Cómo? ¡Oh! Si, está bien para mí- La voz del abuelo de Franco me había sacado de mis pensamientos. Estábamos los tres visitando lugares para realizar la ceremonia y a pesar de que a mi me daba igual donde sería, a mi padre se le ocurrió que lo mejor era que yo sociabilizara con mi nueva familia, así que aquí estoy, viendo muebles lujosos con decoraciones lujosas y todo un banquete preparado para que degustáramos los posibles platos que servirían, como si a mi me importara aquello, con un plato de los que hace mi Nana yo quedaría de lo más feliz. Caminamos hasta el estacionamiento, el abuelo estaba conversando por teléfono, por lo que Franco y yo nos quedamos un poco atrás.
-¿Estas bien? No era necesario que vinieras-
-Como si tuviera alguna posibilidad, solo quiero que esto acabe pronto y salir de aquella casa-
-Cada día falta menos-
-¡Franco! Vamos apúrense que necesito darles algo-
-¿Darnos algo?- Mi curiosidad siempre tan oportuna. Caminamos hasta llegar al coche y entonces nos dimos cuenta que el abuelo se encontraba apoyado en un auto que no era con el que habíamos llegado.
-¿Abuelo? ¿Pasa algo?-
-Nada importante, solo me llamaron de la empresa y necesitan que vaya, por lo que solo podre acompañarlos hasta acá-
-No se preocupe, podemos irnos juntos. Con Franco debemos volver al internado- Ya había pasado una semana desde que habíamos vuelto y hoy solo contábamos con un permiso especial.
-No niña, para que se van a ir a encerrar tan luego, además deben ir a otro lado antes de volver-
-¿A otro lado? ¿Sin ti? Podemos dejarlo para otro día, eres el que esta más ilusionado con esto de la boda-
-Esto es distinto, deben ir solos- Entonces saco de sus bolsillos dos manojos de llaves –Tengan una para cada uno, solo para ustedes, nadie más tiene esta llaves, desde ahora ustedes serán los responsables de lo que estas llaves contienen, ni yo ni tu padre Martina podremos entrometernos después del matrimonio, que esto resulte siempre va a depender de cuanto respeto y amor tengan el uno por el otro y eso es algo que solo el tiempo logra. Lo único que quiero para mi nieto es que sea amado, por que sé que él es alguien que ha amado y perdido demasiado y ya es tiempo de que sea a él a quien amen- Sin siquiera darme cuenta entrelace mi mano a la de Franco- Ahora vayan a ver su casa, deje de todo para que puedan pintar lo que quieran, solo no olviden tapar lo muebles-
-¡¿Una casa?!- Dijimos a coro con Franco.
-Claro ¿o es que pensaban vivir con nosotros?- Entonces se metió al auto y se despidió por la ventana.
-¡WOW! ¿De verdad dijo C-A-S-A?-
-Creo que si-
-Señor, los llevo de inmediato o se quedaran un tiempo más en el lugar- El chofer del auto en que habíamos llegado nos tomo por sorpresa, sin pensarlo dos veces ambos nos metimos al auto.

El lugar era realmente maravilloso, la casa se encontraba apartada de la ciudad y en el terreno a penas si podía verse entre tantos arboles… por un momento me recordó a la cabaña donde habíamos pasado la ultima noche de nuestras vacaciones juntos, pero solo hasta que la pude ver bien… La casa no era tan grande como la mía, aun así era muy grande solo para nosotros dos. Bajamos del auto en silencia e ingresamos de la misma forma, era realmente hermosa, sus muebles y sus divisiones, todo encajaba perfectamente en el ambiente, subí al segundo piso para ver las habitaciones. Todas se encontraban amuebladas, sin embargo ni una estaba pintada, la primera era una habitación menudita, contenía un closet, un velador y la cama de una plaza y media, por ende esa debería ser la habitación de invitados. Abrí la siguiente puerta y automáticamente mis pómulos se sobrecalentaron, ni siquiera me fue posible ver nada más que aquella cama que resaltaba al medio de aquel cuarto, amplia, hermosa y de dos plazas, una cama para dos… una cama para nosotros dos.

-¿Te sonrojas solo con ver eso?- Pegue un salto, no me había fijado en que él había subido conmigo- Si esta habitación te incomoda creo que es mejor que la otra no la veas-
-¿Qué hay en la otra?-
-Mira allá están las pinturas- Dijo mientras caminaba hasta una esquina de… nuestra habitación- ¿Qué color te gusta más?-
-Voy y vuelvo- Viendo que no me contestaría decidí ir yo misma a la habitación siguiente. ¡Santo Dios! Como no lo vi venir… Sinceramente era la habitación más hermosa de la casa, estaba completamente modelada y… y… y era para un bebe. Aun no me casaba y ya tenía un cuarto para el bebe. 

3 comentarios:

  1. Drásticos los cambios de la vidaaaaaa (L)

    ResponderEliminar
  2. O.o... !!!!!!!... W0W.. me quede sin palabras nunca creí q el Abuelo fuese tan amable.....y lo único q quería fuese la Felicidad de Franco... BELLISIMO cap.... no mg la idea q sea penúltimo... X/

    ResponderEliminar