-¿Te
parece bien, Martina?-
-¿Cómo?
¡Oh! Si, está bien para mí- La voz del abuelo de Franco me había sacado de mis
pensamientos. Estábamos los tres visitando lugares para realizar la ceremonia y
a pesar de que a mi me daba igual donde sería, a mi padre se le ocurrió que lo
mejor era que yo sociabilizara con mi nueva familia, así que aquí estoy, viendo
muebles lujosos con decoraciones lujosas y todo un banquete preparado para que degustáramos
los posibles platos que servirían, como si a mi me importara aquello, con un
plato de los que hace mi Nana yo quedaría de lo más feliz. Caminamos hasta el
estacionamiento, el abuelo estaba conversando por teléfono, por lo que Franco y
yo nos quedamos un poco atrás.
-¿Estas
bien? No era necesario que vinieras-
-Como
si tuviera alguna posibilidad, solo quiero que esto acabe pronto y salir de
aquella casa-
-Cada
día falta menos-
-¡Franco!
Vamos apúrense que necesito darles algo-
-¿Darnos
algo?- Mi curiosidad siempre tan oportuna. Caminamos hasta llegar al coche y
entonces nos dimos cuenta que el abuelo se encontraba apoyado en un auto que no
era con el que habíamos llegado.
-¿Abuelo?
¿Pasa algo?-
-Nada
importante, solo me llamaron de la empresa y necesitan que vaya, por lo que
solo podre acompañarlos hasta acá-
-No
se preocupe, podemos irnos juntos. Con Franco debemos volver al internado- Ya
había pasado una semana desde que habíamos vuelto y hoy solo contábamos con un
permiso especial.
-No
niña, para que se van a ir a encerrar tan luego, además deben ir a otro lado antes
de volver-
-¿A
otro lado? ¿Sin ti? Podemos dejarlo para otro día, eres el que esta más
ilusionado con esto de la boda-
-Esto
es distinto, deben ir solos- Entonces saco de sus bolsillos dos manojos de
llaves –Tengan una para cada uno, solo para ustedes, nadie más tiene esta
llaves, desde ahora ustedes serán los responsables de lo que estas llaves
contienen, ni yo ni tu padre Martina podremos entrometernos después del
matrimonio, que esto resulte siempre va a depender de cuanto respeto y amor
tengan el uno por el otro y eso es algo que solo el tiempo logra. Lo único que
quiero para mi nieto es que sea amado, por que sé que él es alguien que ha
amado y perdido demasiado y ya es tiempo de que sea a él a quien amen- Sin
siquiera darme cuenta entrelace mi mano a la de Franco- Ahora vayan a ver su
casa, deje de todo para que puedan pintar lo que quieran, solo no olviden tapar
lo muebles-
-¡¿Una
casa?!- Dijimos a coro con Franco.
-Claro
¿o es que pensaban vivir con nosotros?- Entonces se metió al auto y se despidió
por la ventana.
-¡WOW!
¿De verdad dijo C-A-S-A?-
-Creo
que si-
-Señor,
los llevo de inmediato o se quedaran un tiempo más en el lugar- El chofer del
auto en que habíamos llegado nos tomo por sorpresa, sin pensarlo dos veces
ambos nos metimos al auto.
El
lugar era realmente maravilloso, la casa se encontraba apartada de la ciudad y
en el terreno a penas si podía verse entre tantos arboles… por un momento me recordó
a la cabaña donde habíamos pasado la ultima noche de nuestras vacaciones
juntos, pero solo hasta que la pude ver bien… La casa no era tan grande como la
mía, aun así era muy grande solo para nosotros dos. Bajamos del auto en
silencia e ingresamos de la misma forma, era realmente hermosa, sus muebles y
sus divisiones, todo encajaba perfectamente en el ambiente, subí al segundo
piso para ver las habitaciones. Todas se encontraban amuebladas, sin embargo ni
una estaba pintada, la primera era una habitación menudita, contenía un closet,
un velador y la cama de una plaza y media, por ende esa debería ser la
habitación de invitados. Abrí la siguiente puerta y automáticamente mis pómulos
se sobrecalentaron, ni siquiera me fue posible ver nada más que aquella cama
que resaltaba al medio de aquel cuarto, amplia, hermosa y de dos plazas, una
cama para dos… una cama para nosotros dos.
-¿Te
sonrojas solo con ver eso?- Pegue un salto, no me había fijado en que él había
subido conmigo- Si esta habitación te incomoda creo que es mejor que la otra no
la veas-
-¿Qué
hay en la otra?-
-Mira
allá están las pinturas- Dijo mientras caminaba hasta una esquina de… nuestra
habitación- ¿Qué color te gusta más?-
-Voy
y vuelvo- Viendo que no me contestaría decidí ir yo misma a la habitación
siguiente. ¡Santo Dios! Como no lo vi venir… Sinceramente era la habitación más
hermosa de la casa, estaba completamente modelada y… y… y era para un bebe. Aun
no me casaba y ya tenía un cuarto para el bebe.

Oh !!!! Que bello capitulo me encanta ...
ResponderEliminarDrásticos los cambios de la vidaaaaaa (L)
ResponderEliminarO.o... !!!!!!!... W0W.. me quede sin palabras nunca creí q el Abuelo fuese tan amable.....y lo único q quería fuese la Felicidad de Franco... BELLISIMO cap.... no mg la idea q sea penúltimo... X/
ResponderEliminar