viernes, 31 de agosto de 2012

Capitulo 52- “Solo un momento para explicar”



Franco

Su mano había quedado grabada en mi mejilla, si que tenía la mano pesada. Debo admitir que fui un idiota al decirle así las cosas, con lo temperamental que siempre a demostrado ser, era lógico que el hecho de que ya estaba enterado del matrimonio y que mi único plan había sido conquistar a otra chica para que mi abuelo desistiera de aquella idea, no le gustaría nada y mucho menos al saber que esa chica era ella. Si, es verdad que entre al maldito internado por que pensé que ahí encontraría una chica de la cual enamorarme y que quizás podría huir con ella y así zafarme del lio que mi abuelo estaba armando, pero cuando ella se metió en mi vida no fue por que la quisiera utilizar. Me enamore de ella sin intención alguna y eso tenía que explicárselo, necesitaba que ella supiera que lo que siento es real y no solo porque en ese entonces me convenía.

Después de aquella cacheta todos los posibles planes que estaba armando desde la noche anterior en mi mente, se fueron al traste.

“-Martina, detente- Le dije mientras la agarraba de un brazo y la acercaba a mi.
-Suéltame- Dio un tirón con su brazo para soltarse –Me iré a casa-
-¡No!- 
-Aun no soy tu esposa, así que no seguiré tus órdenes-
-No te estoy ordenando nada, pero no te vayas, por favor déjame explicarte-
-No tienes nada más que explicar, me quedo todo muy claro, así que me largo de aquí-
-Bien, entonces ándate, a ver como se lo toma tu padre, seguramente estará muy feliz de verte llegar tan solo un par de horas desde que te fuiste de casa- A penas se lo dije me arrepentí, su expresión cambio de la rabia al miedo, pero antes de que pudiera siquiera pensar en algo para retractarme de lo que había dicho, mi abuela nos interrumpió asomándose por la puerta con una expresión que claramente era de curiosidad.
-¿Esta todo bien, chicos?-
-Si abuela, no te preocupes, todo bien ¿Verdad Martina?- Me miro un segundo y entonces me sonrió falsamente y miro hacia mi abuela.
-Esta todo bien, no se preocupe, es solo que me he enamorado de su jardín, realmente es maravilloso ¿Quiere que la ayude en algo?-”

Y desde ese momento no he podido estar con ella a solas. Había estado todo el tiempo antes del almuerzo con mi abuela en la cocina, haciendo cualquier cosa que la mantuviera ocupada, luego en el almuerzo estuvo de lo más cordial con mi abuelo y mi primo, tanto así que después de terminar de retirar los platos de la mesa se fue a sentar con el Gaspar al living para jugar al play.

-Nosotros los dejamos durante un tiempo- Dijo mi abuelo.
-Tenemos la mala costumbre de dormir una siesta después de la comida- Le contó a Martina con una sonrisa.
-No se preocupen por mi, con mi madre solíamos hacer lo mismo-
-¿Y ahora no lo hacen?- Pregunto Gaspar.
-No seas entrometido- Le dije para que dejara de hablar del tema, Martina me frunció el ceño y entonces le sonrió a Gaspar.
-Mi madre murió hace unos años atrás-
-¡Oh, lo siento! No quería…-
-…No te preocupes, está todo bien-
-Bueno a veces es mejor tener a una madre muerta que a una con la que ni siquiera tienes buenos recuerdos-
-¡Gaspar! No digas esas cosas- Le reprendió mi abuela
-Bueno, entonces los dejamos- Dijo mi abuelo y ambos salieron de la habitación.
-La verdad es que estoy de acuerdo contigo… tan solo desearía que en vez de mi madre hubiera sido mi padre el que hubiese muerto-
-Las cosas nunca son como las queremos, el mundo se confabula para hacernos la vida una mierda-
-Jajajaja, si que eres positivo-
-Soy realista, que es mejor. Ven aquí y elije a lo que quieres jugar mientras instalo esto con el televisor- Gaspar le entrego una caja con varios CD de juegos. Por mi parte tome un libro que había en la vitrina y comencé a hojearlo.

Martina jugaba como toda una experta y Gaspar constantemente se quejaba de que le estaba haciendo trampa, pero por más que cambio de juego y escogió los que él creía que se le harían más difíciles no le funciono, realmente era buena con los videojuegos. En un momento en el que estaban en una batalla y Gaspar estaba perdiendo me llamo con urgencia.
-Ven aquí Franco, debes remplazarme durante unos minutos, las fuerzas enemigas han debido de poner algo malo en el plato de mi comida- Martina se reía como si estuviera dentro de un circo, realmente lo estaba pasando bien con Gaspar y aunque me alegraba verla feliz, me sentía celoso de no ser yo el motivo de su felicidad.
-Vete ya y evita los detalles ¿si?-
-Ten, y no pierdas- Me paso el control.
-Me lo dejas fácil- dije irónicamente.
-Mejor le colocamos pause, también necesito estirar un poco las piernas, saldré a tomar un poco de aire- Martina se levanto del piso y salió por la puerta de la cocina al patio.
-¿No se supone que ella venía a casa para fortalecer sus lazos antes del matrimonio?-
-Quieres callarte, no necesitabas ir al baño, pues bien no te quedes aquí por mí- Entonces deje el control del play en la mesa y seguí a Martina hasta el patio.

jueves, 30 de agosto de 2012

Capitulo 51- "Solo era un plan"


-La próxima vez que nos juntemos con ellos compórtate como una chica normal, siempre has sido buena para contestar ¿Que mierda te pasa ahora? Seguramente lo tenías todo planeado con ellos ¿verdad? Por esa razón él estaba aquí ¡¿Quieres hacerme pasar por un idiota?! Esta vez no te funciono- Mi papá entro gritando a la casa, no me atrevía ni siquiera a mirarlo.
-Papá yo no sabía nada, no sabía que era Franco- 
-Estuve toda la cena con ganas de darte una zurra y aun la tengo créeme, así que no tientes mi paciencia-
-Papito, no por favor, de verdad que no sabía nada-
-Cállate, hoy te salvas porque mañana debes estar presentable para ir a su casa, pero como se te ocurra volver a comportarte como hoy, vas a saber lo que es bueno. Lárgate a tu pieza y no te atrevas a asomar la nariz por la puerta, no quiero verte-
-Bueno-

¡Dios! estaba tan asustada, habían pasado cuatro días desde que Franco se había marchado y mi padre había llegado, las cosas habían cambiado tanto en esos días. Apenas tenía fuerzas para moverme, mi cuerpo estaba adolorido después de tantos golpes, cada movimiento me devolvía una punzada de dolor. La ultima golpiza que recibí fue cuando me contó lo del supuesto matrimonio arreglado, de haber sabido que el disque novio era Franco, me hubiera quedado callada. Es obvio que él debe tener algún plan para sacarnos de este problema y mañana sería el momento para arreglarlo todo, solo debía buscar una instancia donde podamos hablar a solas, además... debo admitir que la mitad de la noche me la pase aguantando las ganas de correr a sus brazos.

A penas si dormí  esperando a que el otro día llegara, durante la noche la Javiera llego a dormir a mi lado, ya me estaba acostumbrando a dormir con ella, desde que papá llegó le da miedo dormir sola y a mi no me molesta, así que cuando ya escucha que papá se va a la cama ella corre hasta mi pieza y calladita se mete a la cama para  evitar despertarme, claro que anoche no hubo necesidad, con o sin bulla me era imposible cerrar los ojos. A las 10 de la mañana el auto ya me estaba esperando,  me despedí de la nanita y mi hermana y luego me subí feliz al auto, sentía que podía respirar tranquila después de mucho tiempo.

Franco fue el primero en salir a recibirme.

-Cariño- Me dijo y me dio un abrazo, el cual esquive disimuladamente, mi espalda no estaba lista para un abrazo de bienvenida- ¿Pasa algo?- me dijo preocupado.
-No es nada ¿Estas bien?-
-Yo si, me preocupas más tu-
-Así que ya estas en casa, bienvenida- Su abuelo estaba asomado en la puerta- Vamos, no te quedes ahí, entra y así conoces a mi querida Bernarda- El abuelo entro a la casa, Franco tomo mi mano.
-Vamos te presentare a mi abuela... mi madre era muy parecida a ella- Sonrió y luego me arrastro hasta dentro de la casa. Su abuela era un amor, a penas entre a la cocina ella dejo de hacer las cosas en las que estaba ocupada y fue a saludarme.
-Si que eres hermosa, tal como Franco me había contado- ¿Franco le había contado?
-Gracias- le sonreí.
-¿Quieres un vaso de jugo? Acabo de terminar de prepararlo, es de manzana, estamos en temporada y la verdad es que los dos arboles que tenemos afuera ya no pueden más con tanta fruta- Me contó mientras me servía un vaso.
-La abuela tiene algunos arboles frutales en el patio-
-Deberías llevarla a ver el patio, no es por presumir pero realmente es una maravilla-
-Tienes razón podríamos ir a fuera mientras tu terminas de preparar el almuerzo-
-Esa es una buena idea- Me sonrió. Franco tomo mi mano y me llevó hasta el patio.

Realmente era hermoso, habían cinco arboles, un naranjo, dos manzanos, un guindal y un limón. El césped recorría todo el suelo hasta llegar a las raíces de los arboles, en donde de a poco su cantidad iba descendiendo. A un costado del lugar había una especie de mini huerta, allí habían tomates, lechugas, zanahorias y otras verduras que no alcance a reconocer, me quede un momento observando y dejando que mi mente vagara en pensamientos realmente poco importantes, entonces sentí un escalofrió en mi espalda y me di vuelta torpemente asustada. Franco tenía en una de sus manos un mechón de mi cabello y lo acariciaba con su pulgar, entonces lo soltó para con la misma mano acariciar mi rostro, cerré los ojos al sentir el contacto de su piel con la mía y dí un respiro de tranquilidad.

-Tu cabello... ¿es rubio?-
-Si...-
-¿Tu padre te obligo a teñirlo?-
-Si, quería que me viera decente para la cena-
-Lo siento, de haber sabido que se trataba de ti...-
-Espera... ¿quieres decir que estabas enterado desde antes? Creí que te habías enterado desde hace poco sobre el matrimonio arreglado-
-No, lo  sabía desde que entre al internado-
-Supongo que eso quiere decir que has estado preparando algo para zafarte de esto, ¿verdad?-
-¡Ja! Claro que me he estado preparando, solo que las cosas... cambiaron un poco-
-¿Que quieres decir con eso? ¿no estarás pensando en seguir adelante verdad?- Ambos nos quedamos en silencio un momento él dejo de acariciarme para unir sus manos con las mías -¿Que haces? Franco para con esto me estas asustando, solo dime que es lo que tenías planeado, dime cual era el plan, tal vez lo podamos arreglar-
-Jajajajaaja ¿El plan? jajaja es que aun no lo entiendes, mi plan eras tu. Me enamore de ti y pensé que con eso mi abuelo dejaría de molestarme con el tema, pensé que al conocerte él lo entendería... Irónico ¿no?- Solté sus manos como si me hubiera dado la corriente, sentí como mi sangre se arremolinaba en mis pómulos y entonces la rabia que había contenido en todos esos días broto.
-¡¿Estas diciendo que todo este tiempo... yo era solo tu maldito plan para salir de este problema?!- Él abrió sus ojos sorprendido.
-No, yo no quería decir eso...- Mi mano se movió sin pensarlo y le di una cachetada.
-¡Tu! ¡Todo este tiempo, tu solo querías conquistarme para tu propio beneficio!-

martes, 28 de agosto de 2012

Capitulo 50- "Una cena inesperada"

Franco

¡Dios! ¿Por que me tenía que estar pasando esto? ¿Por qué tenía que ser ella? Se veía tan distinta mientras caminaba hasta nosotros, quizás fuera el vestido o también el contexto en que la estaba viendo ahora, aun así no podía creer que el destino fuera tan despiadado conmigo. Esto realmente no tenía lógica alguna. "Ahí viene, ella es mi hija Señor, realmente hermosa ¿verdad?" escuche que su padre le decía al abuelo mientras Javiera se acercaba hasta nosotros, entonces a tan solo unos pasos de separación ella levanto su rostro y la pude ver mejor. 

-Martina, ven aquí, te presento al señor Samuel Villaroel, el es abuelo de Franco ¿Lo conoces no?- La pregunta sonó más a una amenaza que a una pregunta. Sus grandes y hermosos ojos verdes se posaron sobre los míos y mostraron su sorpresa por un breve periodo de tiempo y luego pasaron a mirar con felicidad, después tristeza y creo que finalmente alcance a ver un poco de frustración.
-Buenas noches- Dijo.
-¿Martina?- Conteste algo sorprendido, de a poco fui recorriendo su rostro en busca de alguna señal que me dijera que en realidad era ella y no Javiera, como había creído hasta hace unos segundos. Mi abuelo junto a su padre continuaron con la conversación mientras nosotros nos sentábamos en silencio uno frente al otro. Un mozo se acerco a la mesa para preguntar si nos servíamos algo mientras decidíamos lo que comeríamos .
-Yo beberé un whisky a las rocas-
-Creo que yo lo acompañare- Dijo el Sr. José Antonio- ¿Martina, beberás algo?- Ella levanto la vista que tenía pegada a la mesa, para mirarle algo asustada.
-¿Un jugo?- Dijo con un hilo de su voz.
-Bien, un jugo para ella- Dijo mi abuelo, mientras los miraba a ambos de reojo. Seguramente ya había notado el aire de tensión que había entre Martina y su padre- Franco ¿vas a beber algo?-
-Acompañare a Martina con un jugo, que sean ambos de frutilla- La ultima frase se la aclare al mozo.
-No seas descortés, pregúntale a la señorita que es lo que ella desea-
-Abuelo, se lo que hago ¿te parece si mejor enfocamos nuestra atención a la carta y así poder pedir los platos luego?- Sabía muy bien que tipo de jugos le gustan a ella, de hecho creo que se que le gusta en general, había pasado tanto tiempo estudiando como poder conquistarla precisamente para evitar mi compromiso y sin darme cuenta termine enamorado de la mujer con la cual querían casarme. 

El mozo se había retirado de la mesa para ir por nuestros tragos, mi abuelo con el papá de ella conversaban como grandes amigos, en cambio yo no podía si quiera tratar de decirle algo, Martina solo se limitaba a mirar el mantel o los servicios, cualquier cosa que no le significara elevar la vista y cuando lo hacia era exclusivamente para observar a su padre, el cual le dirigía miradas asesinas cada vez que podía. Se veía tan... distinta, tan indefensa y atemorizada que necesitaba utilizar todas mis energías para concentrarme en no levantarme de la silla y correr a abrazarla y decirle que todo estaría bien. ¿Que le había hecho este viejo para que estuviera de esa forma? de solo pensar en las posibilidades de lo que le podría haber ocurrido me daban ganas de golpearlo infinitamente, jamás la había visto tan sumisa. Mis pensamientos fueron interrumpidos por la voz del mozo.

-Yo pediré el Foie gras poêlé et tatin de pommes, Franco ¿ya sabes que pedirás?- ¿Que si sabía? por supuesto que no, había estado todo este tiempo tratando de calmar mi rabia en vez de estar viendo que había para comer.
-Si, pediré lo mismo que has pedido tu, me llama la atención ese plato- Falso, ni siquiera sabia bien lo que había pedido él, es que con ese nombre no es como que me de alguna pista, de todas maneras era lo más rápido que podía contestar. Mi abuelo sonrió como si me estuviera haciendo burla y luego se dirigió al padre de Martina.
-¿Ya saben que pedirán?- Pregunto terminando con una sonrisa para ella.
-Si, yo probare el Cassolette de St Jacques á la bretonne, riz pilaf y a ella solo traiganle una ensalada- Mi abuelo frunció el ceño y volvió a abrir el menú, luego sonrió a Martina.
-¿Estas bien solo con una ensalada?- Le preguntó, Martina se sobresalto un poco y luego miro hacia su padre, entonces asintió -Bien si es así... ¿Cual te gustaría probar?- Le dijo sin siquiera mirar al padre de Martina, ella volvió a mirar a su padre asustada y se quedo sin responder- Veamos ¿te parece si por hoy sigues mi consejo y pruebas la Salade du pêcheur? Es realmente exquisita- Martina lo miro a los ojos y no pudo evitar sonreírse.
-Contesta de una vez- Le amenazo su padre, mi abuelo le frunció el ceño y al percatarse de eso añadió- ¿O quieres pensar mejor lo que deseas comer, mi niña?- Martina abrió los ojos asustada.
-Eso esta bien, gracias- Dijo atropelladamente y luego volvió a mirar hacía el piso.

La noche paso rápido, no quería despedirme de ella y ver como su padre se la llevaba a casa y allí quizás la castigaría, sin embargo no tenía elección. Mi único consuelo era que el abuelo le había pedido a Martina que fuera a casa antes de que se acabaran las vacaciones para que conociera a la abuela y su padre no pudo negarse así que al día siguiente un coche la dejaría en la puerta de la casa.

Capitulo 49- "¿Un Ángel equivocado?"

Franco

-¿Que demonios haces en mi cuarto?- Al entrar al cuarto me encontré con mi primo hurgando entre mis cosas.
-El abuelo me envió a preguntarte si tenías ropa decente que colocarte para esta noche-
-¿Por eso te metes en mis cosas?-
-No, si no tienes nada saca algo de mi ropa, debes estar listo para salir de casa a las 19:00 hrs- Sin más salio del cuarto.

¿Que demonios le pasa a ese chico? Si solo quería decir eso hubiera sido mejor que dejara una nota y ¿que le pasaba con mi ropa? como si no fuera decente, por supuesto que tendría algo que ponerme para la noche... ¿para la noche? ¿que pasaría en la noche que debía estar presentable? Nunca he sido de esos que creen tener un sexto sentido y cosas por el estilo, pero tampoco era necesario serlo para saber que esto no sería nada bueno. Salí de mi habitación para ir a ver al abuelo, normalmente después de la comida se encerraba en su escritorio, así que no sería difícil encontrarlo. Cuando el volvió de donde había ido el día en el que llegue, habíamos tenido una charla donde claramente demostramos no tener las misma ideas.

"-Debes dejar de ser un niño, ya tienes 17 años y por lo que veo sigues escondiéndote en las faldas de las mujeres-
-No le pedí a la abuela que hablara contigo-
-Pues no hubo necesidad, ella se acerco para pedirme que terminara con la idea del matrimonio-
-¿Para que pedirle que te dijera algo que ya te eh dicho en todos los idiomas posibles y aun así no lo entiendes?-
-Tu eres quien no entiende, las historias malas en esta familia no se vuelven a repetir y con tu madre ya cumplí mi cuota de paciencia-
-¿Que tiene que ver mi madre en todo esto?-
-Ella tiene todo que ver, ha sido la única a la que no he obligado a mantener un matrimonio por acuerdo y mira como termino, calcinada en su propia casa por culpa del idiota de su marido-
-No hables así de mi padre-
-Mira Franco, me da lo mismo lo que hagas con tu vida mientras no te salgas de lo que tengo planeado para ti. Te deje asistir a ese internado de delincuentes por que así lo quisiste, sin embargo no voy a permitir que eches a perder tu vida casándote con una de esas-
-Ella no es una de esas-
-¿Ella? ¿quieres decir que de verdad ya tienes a una? Vaya, si que eres rápido-
-No me casare con alguien a quien no conozca y mucho menos con alguien a quien me impongan-
-Si tu problema es conocerla, lo podemos solucionar-" 

Y ahora aquí estaba de nuevo, frente a la puerta de su oficina listo para volver a enfrentarme con él, tome aire y me dispuse a golpear la puerta, sin embargo antes de poder lograrlo la puerta se abrió y mi abuelo salió.

-¿Que haces aquí parado?¿Me estas espiando o que?-
-Ja! espiándote, esa si es buena-
-¿Que quieres?-
-Quiero saber porque debo vestirme bien para hoy en la noche ¿donde iremos?-
-Iremos a cenar a fuera-
-¿Todos?-
-No, solo nosotros dos-
-¿Y los demás?-
-No son necesarios-
-¿Y por que debo ir yo?-
-¿Querías conocer a tu prometida? bien, hoy la veras. Ahora déjame pasar, estoy apurado, a las siete vendré a buscarte, más te vale estar listo-

Esta vez debía admitir que me había ganado, no esperaba esa respuesta, así que me quede helado viendo como se marchaba. Demonios, no tenía como excusarme para no ir, prácticamente él estaba cediendo a una petición mía... aunque en realidad esa petición no fuera de mi agrado.

El camino al lado de mi abuelo era lo bastante incomodo como para que sintiera que estaba desde hace décadas sentado en el mismo lugar. Estaba nervioso, no por que creyera que podía gustarme aquella chica, más bien me tenía inquieto lo que esta noche pudiera acordar mi abuelo. Entramos al restaurante, mi abuelo siempre un paso más adelante que yo, el lugar era lo bastante sofisticado como para merecer el hecho de que llevara un terno, aun así me seguía  sintiendo incomodo. Habían varias mesas desocupadas, sin embargo mi abuelo camino directo hacia la que ya tenía un ocupante, mi desconcierto fue poco al notar de quien se trataba, mi abuelo le saludo cordialmente y entonces me presento.

-Este es mi nieto, Franco él es tu futuro suegro y mi futuro socio en la compañía, te presento al señor José Antonio Monsalve- Ambos nos quedamos mirando sorprendidos.
-Tu...- Apenas pudo pronunciar aquel desgraciado.
-¿Ya se conocen?- Inquirió mi abuelo.
-Solo nos hemos visto una vez, lo detuve de golpear a alguien- Dije mirándolo directamente a los ojos y queriendo asesinarlo.
-Un mal entendido- Añadió tendiéndome la mano, la cual presione lo más fuerte que pude- Mi hija debe estar por llegar, solo fue a retocarse el maquillaje al tocador- Mire hacia la dirección en donde se deberían encontrar los tocadores y entonces la vi. Traía puesto un vestido de color turquesa que le tapaba hasta las pantorrillas, encima de este traía una especie de chaquetita que solo le cubría los brazos y entonces mi corazón se detuvo, la melena rubia recorría su cuerpo y la hacia parecer un ángel, un ángel que seguramente estaba destinado a matarme de una buena vez. Sin dudas ella era  hermosa, pero no era a quien yo quería. Era Javiera.

viernes, 24 de agosto de 2012

Capitulo 48- "Impotencia"

Franco

Me había sentido tan idiota dejándola en manos de su padre, sabia que ese hombre la golpearía y sin embargo me encontraba atado de manos, ella no quería que me metiera y mucho menos que la defendiera.  Las vacaciones para nosotros ya habían terminado, a pesar de que aun nos quedaran algunos días, y otra vez me había quedado sin una respuesta de su parte, tampoco es que crea que pueda pensar en eso mientras tiene problemas en casa, pero a mi no me quedaba tiempo, más ahora que no me quedaba de otra que ir a casa de mi abuelo. 

Me senté frente al portón de la casa, sin ánimos de tocar el timbre y menos de entrar... uff tenía tanto que pensar que no sabía por donde comenzar. El portón hizo un sonido extraño y luego, sin previo aviso comenzó a abrirse. Un mercedes sl 65 amg salio de forma lenta hasta el camino, supe de inmediato que mi abuelo estaría dentro de él por lo que tome mi bolso y me levante para huir del lugar, pero antes de lograrlo el auto retrocedió hasta mi y la puerta trasera se abrió interrumpiéndome el paso. Mi abuelo salio del auto, se veía algo molesto pero a mi no me importaba, trate de esquivarlo pero mi intento fue inútil, me agarro de uno de mis brazos y me giro para quedar frente uno del otro.

-¿Viniste hasta aquí solo para marcharte?-
-No- 
-¿Entonces?- No me gustaba estar en esta posición pero no me quedaba de otra.
-Quería saber si podría quedarme aquí el resto de las vacaciones-
-¡Oh! eso cambia la cosas y ¿a que debemos el honor?-
-¿Puedo o no?- Me miro en silencio un tiempo y luego volvió a entrar al auto, cerro la puerta y abrió un poco la ventanilla-
-Entra, ya hablaremos más cuando vuelva- El auto partió y volví a quedar solo en la calle.

Supe de la existencia de mis abuelos después de la muerte de mi padre ya que el juzgado estaba buscando algún familiar que se responsabilizara de mi. Yo no sabía de nadie, mis padres habían hecho su vida fuera de todo contacto con sus padres y a mi nunca me dio mayor curiosidad, así que solo conocía a mis abuelos y uno que otro primo, entre ellos a Gaspar, que vivía con ellos desde que tenía memoria, su madre era una loca que le gustaba salir de parrandas así que le cedió la custodia a los abuelos, o algo por el estilo me había dicho  la ultima vez que estuve allí. Era un año menor que yo y mi abuelo lo tenía completamente dominado, también tenía un matrimonio arreglado y el parecía no inmutarse. Cuando entre a la casa el se encontraba jugando play en el televisor de la sala de estar, ni siquiera noto cuando entre, así que camine hasta la cocina, allí estaba mi abuela, siempre que la veía volvía a ver a mi madre, la podía sentir en ella, su aroma, su voz, la forma en que se mueve, todo en ella gritaba que mi mamá había sido su hija. Dio un giro y entonces me vio, una sonrisa se ilumino por su rostro y dejo de hacer lo que estaba haciendo para correr a darme un abrazo.

-Mi niño, me tenías preocupada ¿donde te habías metido? no sabes las cosas que me he imaginado ¿Estas bien? ¿has comido? estas muy delgado, te voy a preparar una cazuela de vacuno para que te reanimes ¿Quieres un vaso de leche? Te preparare uno, siéntate ahí- Me dijo mientras apuntaba una silla del comedor de la cocina- Cuéntame todo lo que has hecho mientras termino esto, ¿encontraste a la chica con la que pelearas con tu abuelo? o sigues terco con ese tema, pero vamos no te quedes callado, dime algo- Finalizo colocando el vaso de leche frente a mi.
-Estoy bien abuela, gracias por la leche-
-¿Estas seguro?-
-Si estoy seguro, esta leche esta exquisita-
-No niño, me refiero a si estas bien-
-Si... bueno estoy aquí ¿no?-
-Eso mismo es lo que me inquieta, creí que después de la ultima discusión no volverías a venir-
-Ya vez como son las cosas-
-¿Que paso? La encontraste-
-Si, la encontré, pero ella... nosotras simplemente no estamos en la misma sintonía-
-Ya veo, ella no se interesa en ti-
-No es eso, solo que tiene problemas en su casa-
-Y tu no tiene tiempo, claro como tu abuelo es un terco y te presiona con esto, tu no puedes esperar por que ella solucione sus problemas ¿verdad?-
-Si-
-No te preocupes por eso, creo que tendré que hablar con tu abuelo sobre esto, no quería meterme, pero no me gusta verte así-
-No quiero que tengas problemas con él por mi culpa-
-Ya me encargare yo de eso, por ahora es mejor que te des una ducha y te vayas a descansar, tu habitación sigue igual como la dejaste- Me dio un beso en la frente y continuo cocinando.


viernes, 17 de agosto de 2012

Capitulo 47- "Volver a lo de antes"

Ya no sentía mi piernas de tanto estar inclinada en la misma posición, mis brazos estaban adormecidos luego de presionar la almohada tan fuerte, mis ojos no lograban contener las lagrimas que se deslizaban por mi rostro y mis labios simplemente no podían sellarse a los quejidos que cada golpe nuevo provocaba en mi. Mi papá había echado a Franco de la casa luego de que le detuviera de golpearme y aunque Franco no quería marcharse y dejarme sola, yo lo convencí de que lo hiciera. Luego de esto mi papá me arrastro por la casa hasta mi habitación y allí comenzó a golpearme como no lo había echo en mucho tiempo. Había olvidado lo que era sentir el dolor que él me causaba y bueno, mi cuerpo se había acostumbrado a las caricias que Franco solía darme, me había convertido en una mujer débil  justamente lo que siempre trate de evitar.

Mi padre por fin se harto de golpearme y salio de la habitación. Trate de levantarme del piso para recostarme en mi cama pero casi no tenía fuerzas así que me quede un rato en la misma posición. Al tiempo más tarde sentí una mano que acariciaba mi cabello, alce la vista y vi a Javiera, tenía una herida en el labio y un moretón en una de sus mejillas, sus ojos me miraban con tristeza.

-¿Como estas? ¿También te golpeo? De verdad lamento no haber estado aquí cuando llegó- Le dije, ella medio sonrió y luego me contestó.
-Estoy bien, mejor que tu, solo me dio un par de cachetadas pero me alcance a escapar de él, me encerré en el cuarto, creo que por eso mismo fue tan duro contigo, perdón, no pensé que se desquitaría contigo...- Comenzó a llorar.
-Tranquila, yo estoy bien- Le dije tratando de colocarme de pie, sin embargo creo que no acabe de convencerla, pues sin querer solté un quejido al ponerme de pie.
-¡Oh, mi Dios! creo que es mejor que te quites esta polera, iré por el botiquín que esta en el baño, te curare, tu solo quítate esto y luego recuéstate de frente ¿si?- Me dijo mientras se colocaba de pie y corría en busca del botiquín. Me saque la polera y supe porque se había alarmado tanto, estaba manchada con un poco de sangre, seguramente uno de los golpes fue más fuerte que los demás, sin embargo no era más que solo una mancha. Cuando volvió a entrar a la habitación me quedo mirando estática.
-¿Pasa algo?-
-No, es solo que... ¡Dios! te a golpeado de verdad mucho-
-No es nada, pronto sanara no te preocupes-
-Si tan solo pudieras verte... o tal vez es mejor que no lo hagas- Camino hasta mi y volvió a acariciarme- Perdóname, he sido una estúpida este ultimo tiempo, trate de revelarme y solo he hecho el ridículo-
-No pasa nada, es cosa de hermanas el discutir ¿no?- Me sonrió.
-Gracias... ahora túmbate para curarte-
-Bien-

Me recosté sobre la cama, la mitad de esta quedo vacía... recordé a Franco, quizás donde habría ido, solo quería que estuviera bien, necesitaba que estuviera bien. Con los mimos de mi hermana me fui quedando lentamente dormida, no se si estuve así por un día completo o por solo un par de horas, pero me desperté con la voz de mi nana que me llamaba desde la puerta, luego de colocarme una polera fui a abrirle.

-Mi niña, su papá la esta llamando-
-Bien, bajo enseguida-

Cerré la puerta y un tanto asustada seguí a mi nana por las escaleras, mi padre se encontraba esperándome en la sala de estar, tenía una bolsa en sus manos y me miraba con reprobación, solo esperaba que no me fuera a golpear nuevamente.

-Bien, yo los dejo- Dijo mi nana mirándome con precaución.
-No, necesito que te quedes- Dijo mi padre, camino hasta mi y levantando su mano me jalo el cabello, aguante un quejido- Quiero que soluciones este problema-
-¿Como?- Mi nana nos quedo mirando sin comprender, entonces mi padre le pasó la bolsa que llevaba.
-Ahí esta todo lo que necesitas, quiero que este cabello vuelva a estar como lo estaba hasta antes de que ingresara a ese internado ¿Comprendes?-
-¿Quieres teñir mi cabello?- Mi boca hablo antes de que pudiera callarla, su mirada de furia me traspaso de tal manera que sin darme cuenta comencé a temblar.
-No te abofeteo solo por que necesito que tu rostro este decente, pero ten por seguro que si no moderas tu forma de hablar conmigo lo lamentaras-
-Señor, no se preocupe, yo le arreglare el cabello a la señorita-
-Señorita... si, claro- Bufó y luego salio de la estancia.
-No quiero cambiar mi cabello- Susurre para mi misma.
-Lo siento mi niña, pero creo que es mejor que no enfade más a su padre, vamos al lavabo para comenzar con el tratamiento-

Camine como si fuera a un funeral, en ese momento creí que eso era lo peor que podría pasarme, incluso más que sus golpes, ciertamente no me esperaba lo que sucedería después.

lunes, 13 de agosto de 2012

Capitulo 46- "Al otro día"

Mis brazos se encontraban abrazando algo cálido y suave que no supe identificar, el olor a madera y tierra húmeda impregnaba a aquello que tenía tan cerca de mi. Mi mente estaba completamente en blanco, no recordaba muy bien donde estaba y mucho menos lo que podía haber ocurrido, sin embargo tenía una sensación de paz tan exquisita que no tenía deseos de abrir mis ojos. Una suave briza llego por mi espalda y entonces note que no llevaba ropa en mi cuerpo además de mis bragas, claro. Despacio desenrede mis manos de aquello a lo que se encontraban aferradas y fui abriendo mis ojos lentamente. Con un salto involuntario me levante de aquella cama improvisada en la cual estaba tendida, tome una de las frazadas y me envolví en ella tratando de cubrir lo más que pudiera de mi cuerpo, mire fijamente la mesa y note que aquello a lo cual me había estado abrazando durante unos segundos atrás era Franco, mi mente comenzó a recordar poco a  poco las cosas que habían pasado anoche, los cosas que había dicho y las que había hecho... ¡Oh mi Dios! ¿Como podría haber hecho todo aquello? ¿Que demonios había pasado por mi mente?, quería hacer un hoyo y enterrarme, sin darme cuenta me fui alejando de la cama y mi boca comenzó a tartamudear un NO inconsciente. Caí sentada al piso, justo al lado de Atenea, quien me miraba asustada, entonces se levanto y comenzó a ladrar a mi alrededor, yo tomaba mi cabeza con ambas manos, tratando inútilmente que dejara de enviarme aquellas imágenes que me hacían seguir recordando, ¡Diablos, NO! ¡había vomitado frente a él! ¡Que vergüenza!. Sentí en mi hombro un toque cálido, entonces levante la vista y lo vi a él.

-¿Estas bien?- Me dijo mientras me ayudaba a ponerme de pie.
-Yo... disculpa, no se que me paso, yo...-
-...Estabas ebria, eso fue lo que paso, no te preocupes por eso ¿quieres?-
-Pero, es que... yo estoy...- Termine la frase mirando mi cuerpo.
-No paso nada de lo que te imaginas, solo nos besamos-
-¡Oh! bien, solo nos besamos ¿Eso te parece nada?-
-Dijiste que me amabas-
-¡Oh, rayos!- dije tomando mi cabeza con una mano.
-Prometí que no tocaría el tema durante las vacaciones y cumpliré mi promesa, pero déjame decirte que anoche me lo pusiste complicado- Me aleje de él para buscar mi ropa que se encontraba tirada por el suelo de la cabaña, necesitaba cambiar de tema, realmente me sentía demasiado incomoda y avergonzada como para confesar nuevamente mis sentimientos por él, que claro, después de esta escena seria difícil negar.
-Me duele la cabeza ¿a ti también?-
-No, yo no bebí tanto como tu-
-¡Oh! lo siento-
-No hay nada que disculpar, lo disfrute mucho-
-¿De verdad es necesario fregarlo en mi cara?-
-Esta bien no diré nada más, solo volvamos a la casa ¿Bien?-
-Bien-

El camino de vuelta a casa se me hizo mucho más largo que el que habíamos recorrido el día anterior, además del silencio incomodo que nos dividía, existía aquella tensión de quien espera una respuesta y por supuesto ese era él, debía encontrar la forma de decirle lo que sentía pero este no era el momento o la forma en que deseaba declararme... ¿Por qué todo es tan complicado cuando se trata de hombre?

Busque mis llaves para entrar a casa pero no las encontraba, por lo que me vencí y toque el timbre. Margarita salio a recibirme con un rostro que expresaba claramente que algo andaba mal.

-Mi niña tiene que irse, váyase con el joven, tengo la maleta de él preparada y ahí metí algunas cosas suya, pero por favor huya-
-¿Que es lo que pasa Margarita?-
-No hay tiempo de explicar mejor váyase luego, no se preocupe por su hermana, yo tratare de protegerla lo más que pueda-
-Nanita, dime lo que esta pasando-
-Su padre regreso de imprevisto, ahora váyase de aquí rápido-
-¿Quien se va de aquí?- Su voz logro que un escalofrío recorriera mi cuerpo, sentí como Franco tomaba mi mano y la presionaba firme- Martina, veo que te dignas a llegar a casa, y veo que tienes compañía- Me dijo mientras miraba nuestras manos unidas-
-Papá ¿Que haces aquí? ¿No te habías ido?-
-No soy yo quien debe contestar preguntas ¿donde mierda pasaste toda la noche- Sin pensarlo solté la mano de Franco y me acerque un poco a mi padre.
-Fui a dar una caminata y me pillo la lluvia, me quede en los establos, yo...-
-...Se quedaron, querrás decir-
-Si, él es mi amigo-
-¡No me mientas!- Vi como su mano se alzó para darme un golpe, mis ojos se cerraron y mi cuerpo se contrajo para recibir el golpe, sin embargo no llego, abrí mis ojos y vi como mi padre miraba con furia a Franco quien sostenía su brazo para que no me golpeara.

jueves, 9 de agosto de 2012

Capitulo 45- "¿Como me contengo?"

Franco

Estaba comenzando a hacer frio, el fuego nos abrigaba pero no del todo y nuestras ropas estaban completamente empapadas, con todo esto unido era evidente que terminaríamos resfriados, así que  mientras Martina bebía de la botella me levante y saque las frazadas que estaban en el ropero y luego comencé a quitarme la ropa, después claro me taparía con la frazada que estaba seca.

-¿Que demonios te crees que estas haciendo? ¿Acaso piensas que porque estamos solos te vas a aprovechar? que te quede clarito que no pienso tener nada contigo, aun tengo fuerzas para patearte el culo si es necesario- Me dijo algo alterada.
-¿Te quieres callar? Esta haciendo frío y no quiero enfermarme, solo me estoy secando la ropa para que se seque durante la noche y mientras me taparé con estas frazadas, tu deberías hacer lo mismo pero no te obligare. Ya te había dicho antes que no haría nada que tu no quisieras-
-Oh, bien... aun así no pienso sacarme la ropa- dijo mientras se llevaba la botella a la boca.
-Ten cuidado con cuanto bebes-
-No es tu problema-
-Solo te estoy cuidando no es para que te pongas así-
-No necesito que nadie me cuide-
-Pues no estoy de acuerdo contigo-
-Mira solo mantente en tu rincón ¿Quieres? no te acerques a mi-
-Esta bien- Le dije y continúe sacándome la ropa.

Pasaron algunas horas en las que no podía conciliar el sueño y al parecer Martina tampoco. Pensaba en todas las cosas que habían pasado en este tiempo, Martina había cambiado mi vida, lo haya querido o no, me consideraba terriblemente enamorado de ella y sabía que a ella solo le gustaba un poco y aún no se atrevía a aceptarlo. Esta chica era todo lo que quería, pero no tenía tiempo para esperarla, necesitaba a alguien para sacar de mis casillas a mi abuelo y al parecer la única que estaría disponible sería Carol, y aunque la detestaba por ser una cabeza hueca, era tan rebelde como Martina y mucho más molesta que ella, definitivamente mi abuelo no la querría y ese era mi objetivo.

Martina estaba arrullada en una esquina de la cabaña sosteniendo el alcohol bien firme contra su cuerpo, me sorprendió cuando se levanto del suelo de forma brusca pero más me sorprendió lo que hizo luego. 

-¿Sabes cual es tu maldito problema?- Me dijo mientras caminaba tambaleante y me apuntaba con su dedo -Que quieres todo ahora, todo rápido, como si estuvieras metido en un maratón y yo no logro ser así-
-Martina ¿estas bien? ¿Cuanto has bebido?-
-Shhhhhhh... quédate calladito ¿quieres? ahora me toca hablar a mi. Mira Franco ¿quieres saber lo que... hip... perdón, lo que de verdad siento por ti? bien, me gustas... no, me encantas, me fascinas ¡¡¡¡me vuelves loca!!!! ¿es que acaso no lo notas?-
-Martina, siéntate un rato, creo que estas borracha- Le dije mientras me ponía de pie para ayudarla, era evidente que había bebido más de lo que podía.
-¿No te dije acaso que te callaras? ahora hablare yo, mira esto es sencillo tu me gustas, te quiero ¿entiendes? yo te quiero jajajajajajaja ¿lo puedes creer? me termine... hip... enamorando de ti, todas estas noches durmiendo juntos me han hecho darme... hip... cuenta de que no quiero solo eso, quiero más, quiero estar contigo, quiero tus besos...- Tomo un respiro y luego avanzó hasta mi y se colocó muy junto, tanto que nuestras narices rozaban y el olor a trago se sentía más fuerte- Besame- Me dijo y entonces juntó sus labios con los míos... yo... yo simplemente me deje llevar.

Martina me besaba con tanta fuerza que era casi imposible alejarme de ella o detenerla y para ser sincero, tampoco es que quisiera detenerme, con mis manos acerque más su cuerpo al mio, ella me rodeo con sus brazos, poco a poco nos fuimos acercando a una silla en la cual caí sentado. Martina me miro y luego comenzó a quitarse la ropa, yo me quede de una pieza, sabía muy bien que ella estaba borracha así que no debería aprovecharme de ella, pero ¡por Dios! me lo estaba colocando difícil. Trate de levantarme para taparla y detenerla, ella no me dejo, con un brazo me volvió a colocar en mi sitio y luego se sentó sobre mi y enrollo mis caderas con sus piernas. Sus brazos dejaban lineas de fuego por mi cuerpo y mis manos ya no podían contenerse, comencé a acariciar despacio sus hombros, sus brazos y nos volvimos a unir en un beso, esta vez lleno de pasión. 

Después de un tiempo en el cual estábamos como locos acariciándonos Martina se separo de mi y corrió hasta una esquina de la habitación y se acuclillo. No sabía que es lo que había pasado, pensé que había hecho algo que ella no quería, entonces sentí las arcadas que tenía, estaba vomitando. Me levante de la silla y camine en su dirección, ella me sintió y con una de sus manos me señalo que me detuviese. 

-No vengas- Me dijo mientras seguía vomitando.
-Esta bien, no te preocupes, deja que te ayude-
-No, vete-
-Vamos, no seas infantil, no pasa nada-
-Es demasiado vergonzoso, por favor-
-Shhhh... no te preocupes, solo ponte mejor ¿Quieres?-

Le sujete el pelo mientras vomitaba, finalmente cayo rendida en un sueño profundo así que la tome en brazos y la lleve hasta la mesa, allí la tendí y la tape con frazadas. Con unos paños viejos y sucios que habían por ahí limpie el vomito para que Atenea (que dormía profundamente cerca del fuego) no se lo comiera. Finalmente me recosté al lado de Martina y abrazándola me quede dormido.

lunes, 6 de agosto de 2012

Capitulo 44- "Caminata"

Habían pasado unos días ya desde que estábamos pasando las vacaciones en la casa de la playa. Carol seguía a Franco como un mosquito busca la luz, en las mañanas ella entraba a nuestro cuarto para despertarlo, cuando desayunábamos ella colocaba una silla entre nosotros y se sentaba, cuando salíamos nos perseguía, si Franco decidía ir al baño ella lo esperaba fuera de este, cuando almorzábamos le daba de su comida en la boca, estas escenas ya me tenían enferma. En este momento ella estaba sentada a su lado acariciándole una oreja y murmurándole quizás que cosas y de solo pensar en que podría ser me hervía la sangre, me levante del sillón y tomé la correa de Atenea, al sentir el sonido del collar mi pequeña llego de inmediato a mi lado, se la coloque y me dispuse a huir de aquel loquero en el que se había convertido la sala de estar.

-¿A donde vas?- Escuche que Franco se levantaba para acercarse a mi mientras me hablaba.
-No te preocupes, iré a dar una vuelta con Atenea-
-Iré contigo-
-De verdad que no es necesario-
-Tengo ganas de salir, así que te acompañare- Me sonrió y luego cogió su chaqueta y la mía de los percheros- Vamos-
-Entonces yo también iré- Grito Carol mientras se levantaba del sofá.
-Demonios- Murmure.
-¿Cómo?- Me dijo mientras me colocaba una cara de perro de mil centímetros.
-No es necesario que vengan conmigo, deseo ir sola-
-No te dejare ir sola, además me vendrá bien un poco de aire-
-Y yo no me quiero quedar sola en esta casa gigante, Leo salio con Javiera y ahora ustedes quieren salir, así que me acoplare a sus planes-
-Genial- Dije con el tono más irónico que podía, mire a Franco, arranque de su mano mi abrigo y le dije- Muchas gracias- Y comencé a caminar con Atenea delante de mi olfateando todo lo que podía.

En vez de dirigirme hacía el mar me fui en sentido contrario, los árboles comenzaban a aumentar a medida de que avanzaba por el sendero que se había formado con el tiempo. Franco caminaba detrás de mi y Carol le seguía aferrada a su brazo. De la nada Franco dio un grito.

-¿Que pasa?- Le pregunto Carol.
-Creo que vi pasar algo por detrás de aquel árbol- dijo mientras se soltaba de ella para apuntar a un árbol que se encontraba alejado de nosotros.
-¿Algo como que?- Pregunte mientras tomaba a Atenea en brazos por si acaso se trataba de algún animal extraño.
-Puede que sea algún animal, seguramente no hay de que preocuparse- dijo Carol.
-Pues a mi no me parece- Le respondió mientras se alejaba más de ella y se acercaba a mi.
-¿Quieres que vaya a echar una miradita, te apuesto que no es nada extraño- Carol comenzó a caminar hacía el árbol que Franco había apuntado hace un momento atrás, entonces todo paso muy rápido, él me tomo por un brazo y me dirigió hacia otro árbol que quedaba alejado de donde nosotros nos encontrábamos  mientras que le contestaba a Carol que por favor viera que podría ser. Nos oculto detrás de aquel y luego con una de sus manos me cerro la boca.

Sentí como Carol comenzó a llamarnos, después de algunos minutos se devolvió por el camino que habíamos recorrido, claro que antes hizo una rabieta de cabra chica que hasta para ella era patética. Nos separamos del árbol después de estar seguros que no estuviera cerca.

-Bien, nos hemos desecho de ella ¿Que hacemos ahora?-
-¿Estas loco? Casi me muero del susto- Le dije mientras dejaba a Atenea en el suelo, por suerte no le dio por ladrar a la pobre.
-Era lo que tenia que hacer, esta chica me esta volviendo loco-
-No solo a ti-
-¿Y a ti por que te vuelve loca? Apenas te habla-
-Bueno... es solo que...- "Es solo que te persigue por todos lados, no me deja tiempo para estar contigo y siempre hace cosas que no tiene derecho como darte de comer en la boca" quería gritarle eso en este preciso momento, pero no me atrevía, mi orgullo pesaba más que los celos que esa zorra me provocaban- Bueno es solo su presencia-
-Oh, bien... entonces ¿a donde vamos?-
-Cerca de acá hay un establo donde antes guardábamos a los caballos que teníamos, ahora debe de estar abandonado, podemos acortar camino por entremedio de los arboles-

Caminamos horas para encontrar aquel sitio pero lo logramos, en mitad del camino comenzó a llover, así que a penas llegamos entramos de inmediato. El establo había sido convertido en una especie de cabaña bien rustica, tenía un horno de leña, con algunos muebles en donde se guardan cosas para comer, algunas sillas, una mesa, un ropero con algunas frazadas y una cama. El lugar evidentemente estaba preparado para recibir a personas, lo cual me intrigaba. Franco se puso cómodo de inmediato, saco una botella de licor de uno de los muebles y le dio un sorbo, luego me lo ofreció.

-Es para el frío- Me dijo, tratando de excusarse.
-Ok, es lo mejor, después de todo creo que sera imposible volver a casa esta noche-
-Creo lo mismo que tu- Dijo mientras se puso de pie y comenzó a meterle leña al horno para que nos diera calor. Esta si que sería una noche larga.

jueves, 2 de agosto de 2012

Capitulo 43- "La hora de Dormir"

Ya eran las cuatro de la madrugada, Franco estaba dando cabezadas cada veinte segundos, por lo que seguramente no demoraría en quedarse dormido, así que le dije que mejor nos fuéramos a la cama. Me quede guardando el juego mientras el subía. Cuando entre a la habitación él estaba en el baño, así que aproveche ese instante para acomodar las cosas que traía en mi bolso en el armario, deje fuera el pijama para luego pasar al baño a colocármelo, pero entonces sentí el sonido del agua al caer de la ducha y como supuse que estaría metido ahí por un tiempo comencé a quitarme la ropa para colocármelo ya y así cuando el saliera yo ya estaría dormida. Pero nunca he sido buena calculando cosas así que justo en el momento en el que me sacaba la polera Franco salio del baño.

-Buen conjunto, creo que ese es nuevo ¿no?- Me dijo mientras caminaba como si nada hacia el ropero. Horrorizada tome la punta del cubrecamas y me tape lo más que pude.
-¿Que demonios haces aquí?-
-Bueno, esta también es mi habitación-
-No me refería a eso- Me miro con esa cara de no entender que querría decir- ¿No te estabas duchando?-
-¡Ah! te refieres a la ducha, claro pero se me olvido llevar la toalla así que he venido a buscarla, pero si tanto te molesta para la otra no la utilizare y saldré así no más del baño ¿te parece mejor?- Dijo mientras volvía a encerrarse en el baño.

Maldito, sabia muy bien como sacarme de mis casillas y ahora tendría que soportarlo durante todas las noches de mis vacaciones. Termine de colocarme el pijama y me acosté, por más que me daba vueltas en la cama no podía dormir, así que me levante y de mi bolso saque unos cigarros que llevaba siempre, por si acaso los necesitaba. Salí al balcón que teníamos en la habitación y lo encendí me apoye en el balcón y disfrute de la vista. 
Nuestra habitación daba hacía la playa, que hoy se encontraba bañada por la hermosa luz de la luna llena. La briza del mar lograba que mi cabello danzara al son de su melodía. Un poco más alejado de la casa había un roquerio donde mamá solía llevarnos a ver como las olas rompían contra él, ella nos contaba que mi abuelo la llevaba de pequeña también a caminar por ahí, que era una especie de tradición familiar. 
Esta propiedad había sido heredada por mi madre al morir mis abuelos, como ella se caso con vienes separados de mi padre, al morir esta pasó directamente a nosotras, además de otra propiedad que estaba en el interior. A mi hermana nunca le gusto esta casa, simplemente por que cuando veníamos siempre terminaba enferma, en cambio yo disfrutaba cada rincón de este lugar. Antes solía tener caballos pero al morir mamá, papá se deshizo  de ellos, a mi me encantaba salir a cabalgar o simplemente quedarme horas en las caballerizas para cepillarles y mamá me dejaba hacerlo siempre que quería. En las tardes la música llenaba el lugar, con la Javiera desde pequeñas aprendimos a tocar instrumentos, ella tenía su violín y yo tocaba el piano que se encontraba aún en la sala y mis padres nos escuchaban y a veces hasta bailaban con la música que nosotras tocábamos. Cuando llego mi madrastra nos prohibió tocar, voto el violín de mi hermana y el piano que teníamos en la otra casa lo mando a quemar, solo el que estaba acá se había alcanzado a salvar ya que papá no la traía a este lugar. Normalmente mi padre solía venir aquí para recordar a mi madre, por eso ella no solía venir a esta casa, pero al parecer eso había cambiado y esto me concordaba con los cambios que se habían realizado.

-Te vas a quemar los dedos- Interrumpió mis pensamientos tan sorpresibamente que di un salto y el cigarro se me callo- Pensé que ya lo habías dejado-
-Si, bueno en realidad solo fumo en ocasiones-
-¿Estas nerviosa?-
-No ¿Por qué debería?-
-Lo mismo creo, pero tus actos dicen otra cosa-
-No trates de psicoanalizarme ¿quieres?-
-Esta bien ¿Nos vamos ya a la cama?-
-Ve tu, ya te seguiré luego-
-No es necesario que estés nerviosa por esto, sabes que no te voy a hacer nada-
-Lo sé- Dije mientras lo veía acercarse a mi.
-Te quiero y no sabes cuando deseo una noche contigo, pero jamás lo haré sin que tu lo quieras. Además prometí que te esperaría al finalizar las vacaciones y lo cumpliré, así que deja ya de llenarte los pulmones de humo y ven conmigo- Tomo mi mano con fuerza y me llevo a la cama. Ambos nos quedamos dormidos de inmediato, realmente estábamos exhaustos. 

miércoles, 1 de agosto de 2012

Capitulo 42- "La mejor excusa para no dormir"

Franco

Que ya no hubiesen tantas habitaciones en la casa como Martina lo había esperado, la había sacado totalmente de los planes que ella había armado. Ahora se encontraba en la disyuntiva de como separar las habitaciones, sin que su hermana quedara con Leo, yo simplemente sabía que era imposible que eso  pasara, más ahora que no había habitaciones para cada uno.

-Leo ¿crees que puedas dormir en la misma habitación que tu hermana?-
-¿Lo dices en serio? esta bien que sea un chico poco serio y todo eso pero de ahí a dormir con mi propia hermana en la misma cama... No, en serio eso no ocurrirá-
-Por mi ni te preocupes, ya dije que no tengo problemas con compartir la cama con Franco- Dijo Carol mientras agarraba mi brazo. Martina la miro con el ceño fruncido y luego se dirigió a su hermana.
-No quiero que duerman juntos, pero creo que no hay más alternativas, tu dormirás con Leo, pero por favor respeta este lugar ¿quieres?-
-No te aflijas por eso, hacer el amor no es un pecado, no creo que a mamá le moleste. Además piénsalo las de veces que se lo han tenido que montar ella y papá en este lugar...-
-¡Por el amor de Dios! ¿quieres callarte?-
-Bueno ya que sabemos con quien va a dormir mi hermanito, es lógico que yo dormiré en la otra habitación con Franco-
-Creo que eso lo dejare a elección de Franco- Dijo mientras me miraba con una sonrisa de satisfacción en el rostro, como desafiándome- esto es simple, duermes con Carol que de seguro lo que menos harán es dormir o bien duermes conmigo que soy tu amiga y además te garantizo las ocho horas de sueño que necesitas ¿Cual elijes?- me pregunto como si yo tuviera que pensarlo mucho tiempo, era lo más fácil que me había preguntado ella y por supuesto aceptaría la oportunidad de pasar cada noche de estas vacaciones a su lado.
-Bueno, si lo pones así debo decir que como ya he dormido antes contigo me es más fácil ambientarme, así que creo que volveremos a dormir juntos- Abrió los ojos como platos cuando le conteste y sus pómulos tomaron color al escuchar las risas de Leo y Javiera.
-¿La prefieres a ella antes que a mi?- Me grito Carol.
-No entiendes pequeña- Le dijo Martina- No se trata de nosotras, simplemente prefiere dormir-
-Prefiero dormir contigo- Le dije mirándola a los ojos- Al parecer la que no entiende eres tu, pero eso ya es otro problema-
-Mejor vayan a dejar las cosas a las recamaras... yo iré a ver que cosas faltan en la cocina-
-No es necesario mi niña, la cocina esta llena, al saber que venían de vacaciones llenamos la despensa, lo único que faltan son verduras y a eso iré yo mañana que es cuando se coloca- Dijo la señora, sonriendo desde la puerta del salón.
-Entonces creo que deberás subir conmigo a dejar las maletas, pero no te agobies, yo cargare las tuyas- Le dije mientras tomaba los bolsos y comenzaba a subir las escaleras.
-Ya te dije antes que yo podía arreglármelas solas con mis maletas-
-No te preocupes, suelo hacer esto por mis "amigas"-
-Cierto, recuerdo que antes me habías hablado del tipo de relación que tenías con tus amigas-
-Tienes buena memoria- Se adelanto para abrir la puerta de la habitación, entre y coloque los bolsos en un sillón que se encontraba cerca- Mira que maravilla de cama, se ve resistente-
-¡Espero que así sea la mía, por que por Dios que tendrá que resistir!- Grito Leo que me escuchaba desde el pasillo.
-No por que compartamos la cama tendrás los mismos privilegios que tenías con las "amigas" que tenías en tu pueblo y mucho menos los mismo que pretende tener Leo- Me dijo mientras tomaba su bolso y lo tiraba dentro del ropero. Camine despacio detrás de ella con mi bolso para dejarlo cerca del ropero, ella volteo y quedamos frente a frente, acercándome más a ella, abrí la puerta y luego lance mi maleta de la misma forma que ella lo había echo. Mi labio quedo extremadamente cerca de su olido
-¿No se suponía que la idea era "organizar" las cosas?- le susurre.
-E..e..e..eso era para ustedes, yo no lo necesito- Dijo mientras se alejaba de mi deprisa, abrió la puerta- Iré a ver a que hora estará lista la once- Y se fue.

La tarde paso rápido, Carol de me colgaba cada vez que se le presentaba la oportunidad y Martina se arrancaba de mi con el mismo ahínco. Después de tomar el té decidimos jugar a las cartas, luego Javiera saco un juego de mesa y al terminar ese ya estabas todos ansiosos por ir a la cama, solo Martina era la que nos mantenía ahí. Se levanto del suelo, dándonos a todos una esperanza sin embargo volvió a los segundos cargando el clásico Monopoly.

-No se ustedes, pero yo ya estoy agotada, así que si tu querida hermanita pretendes pasarte las noche evitando la hora de ir a la cama, allá tu pero lo que es yo me retiro, buenas noches a todos- Javiera se levanto del piso y se encamino a su recamara de la mano de Leo.
-Bien, también tengo algo de sueño y este juego es realmente aburrido, sacar cuentas y comprar propiedades, realmente una LATA para mi, también me marchare- Dijo Carol, entonces se acerco a mi rostro y me susurro- Dejare mi puerta abierta por si te aburres de los juegos infantiles y quieres "jugar" a otra cosa- Y luego beso mi mejilla y se fue.
-¿Aún deseas jugar aunque solo quedamos los dos?- Le pregunte.
-¿Por qué? ¿Quieres subir a "jugar" con la Carol?-
-No es eso y lo sabes, ahora si quieres seguir jugando, bien lo haremos pero eso no evitara que tarde o temprano estemos metidos en la misma cama juntos, y no me iré antes sin ti.