Franco
Su
mano había quedado grabada en mi mejilla, si que tenía la mano pesada. Debo
admitir que fui un idiota al decirle así las cosas, con lo temperamental que
siempre a demostrado ser, era lógico que el hecho de que ya estaba enterado del
matrimonio y que mi único plan había sido conquistar a otra chica para que mi
abuelo desistiera de aquella idea, no le gustaría nada y mucho menos al saber
que esa chica era ella. Si, es verdad que entre al maldito internado por que pensé
que ahí encontraría una chica de la cual enamorarme y que quizás podría huir
con ella y así zafarme del lio que mi abuelo estaba armando, pero cuando ella
se metió en mi vida no fue por que la quisiera utilizar. Me enamore de ella sin
intención alguna y eso tenía que explicárselo, necesitaba que ella supiera que
lo que siento es real y no solo porque en ese entonces me convenía.
Después
de aquella cacheta todos los posibles planes que estaba armando desde la noche
anterior en mi mente, se fueron al traste.
“-Martina, detente- Le dije mientras la
agarraba de un brazo y la acercaba a mi.
-Suéltame- Dio un tirón con su brazo para
soltarse –Me iré a casa-
-¡No!-
-Aun no soy tu esposa, así que no seguiré
tus órdenes-
-No te estoy ordenando nada, pero no te
vayas, por favor déjame explicarte-
-No tienes nada más que explicar, me quedo
todo muy claro, así que me largo de aquí-
-Bien, entonces ándate, a ver como se lo
toma tu padre, seguramente estará muy feliz de verte llegar tan solo un par de
horas desde que te fuiste de casa- A penas se lo dije me arrepentí, su
expresión cambio de la rabia al miedo, pero antes de que pudiera siquiera
pensar en algo para retractarme de lo que había dicho, mi abuela nos interrumpió
asomándose por la puerta con una expresión que claramente era de curiosidad.
-¿Esta todo bien, chicos?-
-Si abuela, no te preocupes, todo bien
¿Verdad Martina?- Me miro un segundo y entonces me sonrió falsamente y miro
hacia mi abuela.
-Esta todo bien, no se preocupe, es solo
que me he enamorado de su jardín, realmente es maravilloso ¿Quiere que la ayude
en algo?-”
Y
desde ese momento no he podido estar con ella a solas. Había estado todo el
tiempo antes del almuerzo con mi abuela en la cocina, haciendo cualquier cosa que
la mantuviera ocupada, luego en el almuerzo estuvo de lo más cordial con mi
abuelo y mi primo, tanto así que después de terminar de retirar los platos de
la mesa se fue a sentar con el Gaspar al living para jugar al play.
-Nosotros
los dejamos durante un tiempo- Dijo mi abuelo.
-Tenemos
la mala costumbre de dormir una siesta después de la comida- Le contó a Martina
con una sonrisa.
-No
se preocupen por mi, con mi madre solíamos hacer lo mismo-
-¿Y
ahora no lo hacen?- Pregunto Gaspar.
-No
seas entrometido- Le dije para que dejara de hablar del tema, Martina me frunció
el ceño y entonces le sonrió a Gaspar.
-Mi
madre murió hace unos años atrás-
-¡Oh,
lo siento! No quería…-
-…No
te preocupes, está todo bien-
-Bueno
a veces es mejor tener a una madre muerta que a una con la que ni siquiera
tienes buenos recuerdos-
-¡Gaspar!
No digas esas cosas- Le reprendió mi abuela
-Bueno,
entonces los dejamos- Dijo mi abuelo y ambos salieron de la habitación.
-La
verdad es que estoy de acuerdo contigo… tan solo desearía que en vez de mi
madre hubiera sido mi padre el que hubiese muerto-
-Las
cosas nunca son como las queremos, el mundo se confabula para hacernos la vida
una mierda-
-Jajajaja,
si que eres positivo-
-Soy
realista, que es mejor. Ven aquí y elije a lo que quieres jugar mientras
instalo esto con el televisor- Gaspar le entrego una caja con varios CD de
juegos. Por mi parte tome un libro que había en la vitrina y comencé a
hojearlo.
Martina
jugaba como toda una experta y Gaspar constantemente se quejaba de que le
estaba haciendo trampa, pero por más que cambio de juego y escogió los que él creía
que se le harían más difíciles no le funciono, realmente era buena con los
videojuegos. En un momento en el que estaban en una batalla y Gaspar estaba
perdiendo me llamo con urgencia.
-Ven
aquí Franco, debes remplazarme durante unos minutos, las fuerzas enemigas han
debido de poner algo malo en el plato de mi comida- Martina se reía como si
estuviera dentro de un circo, realmente lo estaba pasando bien con Gaspar y
aunque me alegraba verla feliz, me sentía celoso de no ser yo el motivo de su
felicidad.
-Vete
ya y evita los detalles ¿si?-
-Ten,
y no pierdas- Me paso el control.
-Me
lo dejas fácil- dije irónicamente.
-Mejor
le colocamos pause, también necesito estirar un poco las piernas, saldré a tomar
un poco de aire- Martina se levanto del piso y salió por la puerta de la cocina
al patio.
-¿No
se supone que ella venía a casa para fortalecer sus lazos antes del matrimonio?-
-Quieres
callarte, no necesitabas ir al baño, pues bien no te quedes aquí por mí-
Entonces deje el control del play en la mesa y seguí a Martina hasta el patio.










