Franco
Estaba comenzando a hacer frio, el fuego nos abrigaba pero no del todo y nuestras ropas estaban completamente empapadas, con todo esto unido era evidente que terminaríamos resfriados, así que mientras Martina bebía de la botella me levante y saque las frazadas que estaban en el ropero y luego comencé a quitarme la ropa, después claro me taparía con la frazada que estaba seca.
-¿Que demonios te crees que estas haciendo? ¿Acaso piensas que porque estamos solos te vas a aprovechar? que te quede clarito que no pienso tener nada contigo, aun tengo fuerzas para patearte el culo si es necesario- Me dijo algo alterada.
-¿Te quieres callar? Esta haciendo frío y no quiero enfermarme, solo me estoy secando la ropa para que se seque durante la noche y mientras me taparé con estas frazadas, tu deberías hacer lo mismo pero no te obligare. Ya te había dicho antes que no haría nada que tu no quisieras-
-Oh, bien... aun así no pienso sacarme la ropa- dijo mientras se llevaba la botella a la boca.
-Ten cuidado con cuanto bebes-
-No es tu problema-
-Solo te estoy cuidando no es para que te pongas así-
-No necesito que nadie me cuide-
-Pues no estoy de acuerdo contigo-
-Mira solo mantente en tu rincón ¿Quieres? no te acerques a mi-
-Esta bien- Le dije y continúe sacándome la ropa.
Pasaron algunas horas en las que no podía conciliar el sueño y al parecer Martina tampoco. Pensaba en todas las cosas que habían pasado en este tiempo, Martina había cambiado mi vida, lo haya querido o no, me consideraba terriblemente enamorado de ella y sabía que a ella solo le gustaba un poco y aún no se atrevía a aceptarlo. Esta chica era todo lo que quería, pero no tenía tiempo para esperarla, necesitaba a alguien para sacar de mis casillas a mi abuelo y al parecer la única que estaría disponible sería Carol, y aunque la detestaba por ser una cabeza hueca, era tan rebelde como Martina y mucho más molesta que ella, definitivamente mi abuelo no la querría y ese era mi objetivo.
Martina estaba arrullada en una esquina de la cabaña sosteniendo el alcohol bien firme contra su cuerpo, me sorprendió cuando se levanto del suelo de forma brusca pero más me sorprendió lo que hizo luego.
-¿Sabes cual es tu maldito problema?- Me dijo mientras caminaba tambaleante y me apuntaba con su dedo -Que quieres todo ahora, todo rápido, como si estuvieras metido en un maratón y yo no logro ser así-
-Martina ¿estas bien? ¿Cuanto has bebido?-
-Shhhhhhh... quédate calladito ¿quieres? ahora me toca hablar a mi. Mira Franco ¿quieres saber lo que... hip... perdón, lo que de verdad siento por ti? bien, me gustas... no, me encantas, me fascinas ¡¡¡¡me vuelves loca!!!! ¿es que acaso no lo notas?-
-Martina, siéntate un rato, creo que estas borracha- Le dije mientras me ponía de pie para ayudarla, era evidente que había bebido más de lo que podía.
-¿No te dije acaso que te callaras? ahora hablare yo, mira esto es sencillo tu me gustas, te quiero ¿entiendes? yo te quiero jajajajajajaja ¿lo puedes creer? me termine... hip... enamorando de ti, todas estas noches durmiendo juntos me han hecho darme... hip... cuenta de que no quiero solo eso, quiero más, quiero estar contigo, quiero tus besos...- Tomo un respiro y luego avanzó hasta mi y se colocó muy junto, tanto que nuestras narices rozaban y el olor a trago se sentía más fuerte- Besame- Me dijo y entonces juntó sus labios con los míos... yo... yo simplemente me deje llevar.
Martina me besaba con tanta fuerza que era casi imposible alejarme de ella o detenerla y para ser sincero, tampoco es que quisiera detenerme, con mis manos acerque más su cuerpo al mio, ella me rodeo con sus brazos, poco a poco nos fuimos acercando a una silla en la cual caí sentado. Martina me miro y luego comenzó a quitarse la ropa, yo me quede de una pieza, sabía muy bien que ella estaba borracha así que no debería aprovecharme de ella, pero ¡por Dios! me lo estaba colocando difícil. Trate de levantarme para taparla y detenerla, ella no me dejo, con un brazo me volvió a colocar en mi sitio y luego se sentó sobre mi y enrollo mis caderas con sus piernas. Sus brazos dejaban lineas de fuego por mi cuerpo y mis manos ya no podían contenerse, comencé a acariciar despacio sus hombros, sus brazos y nos volvimos a unir en un beso, esta vez lleno de pasión.
Después de un tiempo en el cual estábamos como locos acariciándonos Martina se separo de mi y corrió hasta una esquina de la habitación y se acuclillo. No sabía que es lo que había pasado, pensé que había hecho algo que ella no quería, entonces sentí las arcadas que tenía, estaba vomitando. Me levante de la silla y camine en su dirección, ella me sintió y con una de sus manos me señalo que me detuviese.
-No vengas- Me dijo mientras seguía vomitando.
-Esta bien, no te preocupes, deja que te ayude-
-No, vete-
-Vamos, no seas infantil, no pasa nada-
-Es demasiado vergonzoso, por favor-
-Shhhh... no te preocupes, solo ponte mejor ¿Quieres?-
Le sujete el pelo mientras vomitaba, finalmente cayo rendida en un sueño profundo así que la tome en brazos y la lleve hasta la mesa, allí la tendí y la tape con frazadas. Con unos paños viejos y sucios que habían por ahí limpie el vomito para que Atenea (que dormía profundamente cerca del fuego) no se lo comiera. Finalmente me recosté al lado de Martina y abrazándola me quede dormido.

*///*
ResponderEliminarq tierno es Franco *-*
ME ENCANTO LA FORMA EN Q LOGRASTE Q MARTINA SE "SINCERARA" xD xfin un pequeño descanso para el chico xDDD pero un infierno sera el dia siguiente si martina recuerda lo q paso xDDDD
continua escribiendoooo =D
!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!...stoy q no me lo creo!!!!!!... emocionante... en la manera en q ella acepto estar LOCAMENTE ENAMORADA de EL <3<3..... AMO por completo el cap!!!!!
ResponderEliminarsimplemente hermoso capitulo <3<3<3<3<3 felicidades eres muy buena escritora =D
ResponderEliminar