lunes, 13 de agosto de 2012

Capitulo 46- "Al otro día"

Mis brazos se encontraban abrazando algo cálido y suave que no supe identificar, el olor a madera y tierra húmeda impregnaba a aquello que tenía tan cerca de mi. Mi mente estaba completamente en blanco, no recordaba muy bien donde estaba y mucho menos lo que podía haber ocurrido, sin embargo tenía una sensación de paz tan exquisita que no tenía deseos de abrir mis ojos. Una suave briza llego por mi espalda y entonces note que no llevaba ropa en mi cuerpo además de mis bragas, claro. Despacio desenrede mis manos de aquello a lo que se encontraban aferradas y fui abriendo mis ojos lentamente. Con un salto involuntario me levante de aquella cama improvisada en la cual estaba tendida, tome una de las frazadas y me envolví en ella tratando de cubrir lo más que pudiera de mi cuerpo, mire fijamente la mesa y note que aquello a lo cual me había estado abrazando durante unos segundos atrás era Franco, mi mente comenzó a recordar poco a  poco las cosas que habían pasado anoche, los cosas que había dicho y las que había hecho... ¡Oh mi Dios! ¿Como podría haber hecho todo aquello? ¿Que demonios había pasado por mi mente?, quería hacer un hoyo y enterrarme, sin darme cuenta me fui alejando de la cama y mi boca comenzó a tartamudear un NO inconsciente. Caí sentada al piso, justo al lado de Atenea, quien me miraba asustada, entonces se levanto y comenzó a ladrar a mi alrededor, yo tomaba mi cabeza con ambas manos, tratando inútilmente que dejara de enviarme aquellas imágenes que me hacían seguir recordando, ¡Diablos, NO! ¡había vomitado frente a él! ¡Que vergüenza!. Sentí en mi hombro un toque cálido, entonces levante la vista y lo vi a él.

-¿Estas bien?- Me dijo mientras me ayudaba a ponerme de pie.
-Yo... disculpa, no se que me paso, yo...-
-...Estabas ebria, eso fue lo que paso, no te preocupes por eso ¿quieres?-
-Pero, es que... yo estoy...- Termine la frase mirando mi cuerpo.
-No paso nada de lo que te imaginas, solo nos besamos-
-¡Oh! bien, solo nos besamos ¿Eso te parece nada?-
-Dijiste que me amabas-
-¡Oh, rayos!- dije tomando mi cabeza con una mano.
-Prometí que no tocaría el tema durante las vacaciones y cumpliré mi promesa, pero déjame decirte que anoche me lo pusiste complicado- Me aleje de él para buscar mi ropa que se encontraba tirada por el suelo de la cabaña, necesitaba cambiar de tema, realmente me sentía demasiado incomoda y avergonzada como para confesar nuevamente mis sentimientos por él, que claro, después de esta escena seria difícil negar.
-Me duele la cabeza ¿a ti también?-
-No, yo no bebí tanto como tu-
-¡Oh! lo siento-
-No hay nada que disculpar, lo disfrute mucho-
-¿De verdad es necesario fregarlo en mi cara?-
-Esta bien no diré nada más, solo volvamos a la casa ¿Bien?-
-Bien-

El camino de vuelta a casa se me hizo mucho más largo que el que habíamos recorrido el día anterior, además del silencio incomodo que nos dividía, existía aquella tensión de quien espera una respuesta y por supuesto ese era él, debía encontrar la forma de decirle lo que sentía pero este no era el momento o la forma en que deseaba declararme... ¿Por qué todo es tan complicado cuando se trata de hombre?

Busque mis llaves para entrar a casa pero no las encontraba, por lo que me vencí y toque el timbre. Margarita salio a recibirme con un rostro que expresaba claramente que algo andaba mal.

-Mi niña tiene que irse, váyase con el joven, tengo la maleta de él preparada y ahí metí algunas cosas suya, pero por favor huya-
-¿Que es lo que pasa Margarita?-
-No hay tiempo de explicar mejor váyase luego, no se preocupe por su hermana, yo tratare de protegerla lo más que pueda-
-Nanita, dime lo que esta pasando-
-Su padre regreso de imprevisto, ahora váyase de aquí rápido-
-¿Quien se va de aquí?- Su voz logro que un escalofrío recorriera mi cuerpo, sentí como Franco tomaba mi mano y la presionaba firme- Martina, veo que te dignas a llegar a casa, y veo que tienes compañía- Me dijo mientras miraba nuestras manos unidas-
-Papá ¿Que haces aquí? ¿No te habías ido?-
-No soy yo quien debe contestar preguntas ¿donde mierda pasaste toda la noche- Sin pensarlo solté la mano de Franco y me acerque un poco a mi padre.
-Fui a dar una caminata y me pillo la lluvia, me quede en los establos, yo...-
-...Se quedaron, querrás decir-
-Si, él es mi amigo-
-¡No me mientas!- Vi como su mano se alzó para darme un golpe, mis ojos se cerraron y mi cuerpo se contrajo para recibir el golpe, sin embargo no llego, abrí mis ojos y vi como mi padre miraba con furia a Franco quien sostenía su brazo para que no me golpeara.

3 comentarios:

  1. ooooooo:.......sin palabras...bno sii...mg, mg muxo.... no sabes...al leerlo se siente su propia tensión como si uno lo viviera.... me fascino la parte donde Franco la defiende... ojala y ya no le de tantas vueltas y acepte estar con él y al viejo de su padre... q ni se meta en su vida.. ya q nunca las a cuidado...spero el proximo nna... ;D

    ResponderEliminar
  2. OH q franco mas divino todo un caballero <3<3<3 espero q su relación prospere merecen ser felices, me encanta =)

    ResponderEliminar
  3. Me gusta cómo se va tejiendo la historia, siempre con una sorpresa nueva, muy bien

    ResponderEliminar