martes, 28 de agosto de 2012

Capitulo 50- "Una cena inesperada"

Franco

¡Dios! ¿Por que me tenía que estar pasando esto? ¿Por qué tenía que ser ella? Se veía tan distinta mientras caminaba hasta nosotros, quizás fuera el vestido o también el contexto en que la estaba viendo ahora, aun así no podía creer que el destino fuera tan despiadado conmigo. Esto realmente no tenía lógica alguna. "Ahí viene, ella es mi hija Señor, realmente hermosa ¿verdad?" escuche que su padre le decía al abuelo mientras Javiera se acercaba hasta nosotros, entonces a tan solo unos pasos de separación ella levanto su rostro y la pude ver mejor. 

-Martina, ven aquí, te presento al señor Samuel Villaroel, el es abuelo de Franco ¿Lo conoces no?- La pregunta sonó más a una amenaza que a una pregunta. Sus grandes y hermosos ojos verdes se posaron sobre los míos y mostraron su sorpresa por un breve periodo de tiempo y luego pasaron a mirar con felicidad, después tristeza y creo que finalmente alcance a ver un poco de frustración.
-Buenas noches- Dijo.
-¿Martina?- Conteste algo sorprendido, de a poco fui recorriendo su rostro en busca de alguna señal que me dijera que en realidad era ella y no Javiera, como había creído hasta hace unos segundos. Mi abuelo junto a su padre continuaron con la conversación mientras nosotros nos sentábamos en silencio uno frente al otro. Un mozo se acerco a la mesa para preguntar si nos servíamos algo mientras decidíamos lo que comeríamos .
-Yo beberé un whisky a las rocas-
-Creo que yo lo acompañare- Dijo el Sr. José Antonio- ¿Martina, beberás algo?- Ella levanto la vista que tenía pegada a la mesa, para mirarle algo asustada.
-¿Un jugo?- Dijo con un hilo de su voz.
-Bien, un jugo para ella- Dijo mi abuelo, mientras los miraba a ambos de reojo. Seguramente ya había notado el aire de tensión que había entre Martina y su padre- Franco ¿vas a beber algo?-
-Acompañare a Martina con un jugo, que sean ambos de frutilla- La ultima frase se la aclare al mozo.
-No seas descortés, pregúntale a la señorita que es lo que ella desea-
-Abuelo, se lo que hago ¿te parece si mejor enfocamos nuestra atención a la carta y así poder pedir los platos luego?- Sabía muy bien que tipo de jugos le gustan a ella, de hecho creo que se que le gusta en general, había pasado tanto tiempo estudiando como poder conquistarla precisamente para evitar mi compromiso y sin darme cuenta termine enamorado de la mujer con la cual querían casarme. 

El mozo se había retirado de la mesa para ir por nuestros tragos, mi abuelo con el papá de ella conversaban como grandes amigos, en cambio yo no podía si quiera tratar de decirle algo, Martina solo se limitaba a mirar el mantel o los servicios, cualquier cosa que no le significara elevar la vista y cuando lo hacia era exclusivamente para observar a su padre, el cual le dirigía miradas asesinas cada vez que podía. Se veía tan... distinta, tan indefensa y atemorizada que necesitaba utilizar todas mis energías para concentrarme en no levantarme de la silla y correr a abrazarla y decirle que todo estaría bien. ¿Que le había hecho este viejo para que estuviera de esa forma? de solo pensar en las posibilidades de lo que le podría haber ocurrido me daban ganas de golpearlo infinitamente, jamás la había visto tan sumisa. Mis pensamientos fueron interrumpidos por la voz del mozo.

-Yo pediré el Foie gras poêlé et tatin de pommes, Franco ¿ya sabes que pedirás?- ¿Que si sabía? por supuesto que no, había estado todo este tiempo tratando de calmar mi rabia en vez de estar viendo que había para comer.
-Si, pediré lo mismo que has pedido tu, me llama la atención ese plato- Falso, ni siquiera sabia bien lo que había pedido él, es que con ese nombre no es como que me de alguna pista, de todas maneras era lo más rápido que podía contestar. Mi abuelo sonrió como si me estuviera haciendo burla y luego se dirigió al padre de Martina.
-¿Ya saben que pedirán?- Pregunto terminando con una sonrisa para ella.
-Si, yo probare el Cassolette de St Jacques á la bretonne, riz pilaf y a ella solo traiganle una ensalada- Mi abuelo frunció el ceño y volvió a abrir el menú, luego sonrió a Martina.
-¿Estas bien solo con una ensalada?- Le preguntó, Martina se sobresalto un poco y luego miro hacia su padre, entonces asintió -Bien si es así... ¿Cual te gustaría probar?- Le dijo sin siquiera mirar al padre de Martina, ella volvió a mirar a su padre asustada y se quedo sin responder- Veamos ¿te parece si por hoy sigues mi consejo y pruebas la Salade du pêcheur? Es realmente exquisita- Martina lo miro a los ojos y no pudo evitar sonreírse.
-Contesta de una vez- Le amenazo su padre, mi abuelo le frunció el ceño y al percatarse de eso añadió- ¿O quieres pensar mejor lo que deseas comer, mi niña?- Martina abrió los ojos asustada.
-Eso esta bien, gracias- Dijo atropelladamente y luego volvió a mirar hacía el piso.

La noche paso rápido, no quería despedirme de ella y ver como su padre se la llevaba a casa y allí quizás la castigaría, sin embargo no tenía elección. Mi único consuelo era que el abuelo le había pedido a Martina que fuera a casa antes de que se acabaran las vacaciones para que conociera a la abuela y su padre no pudo negarse así que al día siguiente un coche la dejaría en la puerta de la casa.

2 comentarios:

  1. Oh q bello casi muero de la imprecion al igual q Franco !!!! Es un capitulo fabuloso , espectacular y bellooo =)

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  2. !!!!!!!.... quieres dejarme sin corazón.. estuvo fantástico!!!... q emoción q destino tan belliximo... no sabes q felicidad.. spero y todo salga como ahora al parecer se lee.... Gracias!!!

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