lunes, 30 de abril de 2012

Capitulo 31 - "Accediendo a su propuesta"

Estaba entre la espada y la pared, tenía dos opciones la primera era golpearlo y luego marcharme y tener que dormir en algún lugar fuera de mi habitación o bien aceptar su chantaje y acostarme con él. Sin dudas la opción que encontraba más sensata era la primera, ahora el problema era donde pasar la noche, pues las llaves de la sala que usaba como despensa estaban en el cuarto así que eso no era factible, además tampoco me atrevía a entrar a mi cuarto sabiendo que están esos dos quizás en que, bueno aun así de una cosa estaba segura, no tendría sexo con él y menos a causa de un chantaje. Estaba tan irritada por su planteamiento que sin pensarlo más quise salir de aquel cuarto, así que tome el poleron que tenía sobre una de las sillas del escritorio y camine hasta la puerta, ya estando a punto de salir, él me agarro por el brazo y me sujeto con fuerza contra su cuerpo colocando la otra mano en mi cintura, entonces cerro la puerta.

-¿Que crees que haces? ¡Idiota! ¡ Suéltame ahora!-
-No te iras de aquí-
-Pues estas muy equivocado si crees que accederé a tu chantaje-
-Jajaja ¿Chantaje? no seas estúpida, te di una opción-
-La cual no aceptare ¿Que te crees? que me acostare contigo solo para tener donde pasar la noche, pues no-
-Por favor, no mientas, sabes que en el fondo también lo deseas-
-¡¿Que demonios tienes en la cabeza?! Ni que fueras el hombre más deseado de esta tierra-
-Te gusto y lo sabes, me lo dijiste ese día en el prado-
-No te dije eso, solo dije que creía que sentía algo por ti-
-Por favor, me quieres y me deseas tanto como yo a ti-
-Realmente a ti se te soltó un tornillo-
-Mírame a los ojos y dime que no quieres esto- Lo mire a los ojos.
-No quiero esto- 
-Esto no, me refería a esto- Me dijo y luego poso sus labios sobre los míos, los acaricio con su lengua mientras yo me resistía a su intrusión, seguía sujetando con su mano mi cintura y con la otra acaricio mi cuello hasta llegar a mi nuca y enredarla con mis cabellos. Quise resistirme a sus caricias pero ante él mi voluntad se hacía añicos, poco a poco fui cediendo a sus caricias y accedí a aquel beso que me tenía ya completamente dominada. Sin poder controlar ya mi cuerpo, mis manos se aferraron a su cuello, acercándolo más a mi, como si eso fuera posible, estábamos tan cerca el uno del otro que se me hacia complicado respirar, pero aun así lo quería así de cerca y entonces se aparto de mi -Dime ahora que no quieres esto- Me dijo mirándome a los ojos, no podía negarlo, cada parte de mi cuerpo deseaba el contacto del suyo, mis labios reclamaban por los de él y no podía resistirme. Humillada y avergonzada me senté en la cama sin decir nada -Vez a lo que me refiero, lo quieres pero eres demasiado orgullosa para decirlo - Me dijo mientras se inclinaba hasta mi y con una mano acariciaba mi rostro, yo quite mi cara bruscamente.
-No por eso tendré sexo contigo-
-¿Que? jajajajajaajajajajaja-
-¿De que te ríes? imbécil-
-Pues de que en ningún momento te dije que quería tener sexo contigo niñita atarantada-
-¿Como que no? Tu dijiste que debía compartir tu cama-
-Exacto compartir mi cama, dormir juntos, pero no tener sexo, o sea tampoco es que no lo desee pero jamás te lo propondría de una forma como esta- Quede perpleja, todo este rato pasándome el medio rollo y ni siquiera era eso lo que quería, que estúpida.
-Entonces... ¿Solo quieres dormir conmigo?-
-Si-
-Pues, esta bien, si es solo dormir-
-Solo dormir, lo prometo, nada de sexo, a no ser claro que quieras-
-Ni lo sueñes- Le dije bruscamente sin fijarme que solo estaba bromeando. Caminó hasta su mueble y de uno de los cajones sacó una polera y me la lanzó.
-Ponte eso-
-¿Para que?-
-¿Para que más puede ser que para meterte a la cama?- Me dijo irónicamente.
-Estas loco si crees que me...-
-...Por favor, solo hazlo, es lo bastante grande como para que te cubra lo suficiente, cámbiate en el baño, mientras yo me cambio aquí- Dijo mientras sacaba un pantalón del cajón - Si no vas ya, me quitare la toalla acá.
-Esta bien, ya voy, ya voy- Dije mientras me paraba para entrar al baño. Vi la polera y tenía razón era bastante grande así que con eso no habría problema, pero me sentía demasiado nerviosa. Me fui quitando la ropa hasta quedar solo en bragas, entonces me coloque la polera, la cual a pesar de su apariencia me cubría solo una parte de los muslos, me sentí incomoda, pero ya no tenía elección. Con él solo nos hemos besado ocasionalmente ni siquiera teníamos alguna relación y entonces ahora ¿dormiría con él? Me mire al espejo y vi como de solo pensar estas cosas me sonrojaba "basta" me dije "es mejor no pensar las cosas" y entonces salí del baño.

lunes, 23 de abril de 2012

Capitulo 30 - "Como sacarle provecho a un favor"

Franco

Al final no alcance a decirle nada, ella se fue a su pieza y yo la verdad no la seguí pues me había arrepentido de tener esa conversación con ella, la verdad no era el momento adecuado y tal vez su reacción no hubiese sido la mejor, por esto decidí que lo dejaría para más adelante. Ese día lunes me di cuenta de que Leo era nuestro compañero en clases y para colmo en los ramos electivos el quedaba con Martina, ambos en Historia y yo por supuesto me separaba de ella para tomar mi asignatura de Literatura. Con este cambio Martina se fue acercando más a Leo y comenzaron a conversar más de lo que a mi me hubiese gustado. Los días pasaban lentamente pero aun así avanzaban y yo seguía sin poder acercarme a ella de la forma que yo deseaba. Después de ese fin de semana todo cambio, pues yo deje de seguirla a todos lados y ella comenzó a estar cada vez más pegada a Cristina, sin embargo siempre estábamos juntos un momento del día, o la buscaba yo o ella llegaba a mi lado.

Un noche que había estado compartiendo con los muchachos al volver a mi habitación me la encontré allí, estaba sin polera ni sujetador, pero tenía una sabana que cubría su delantera. Leo le estaba haciendo un tatuaje en su espalda, ya estaba terminando. Era una enredadera que crecía desde lo bajo de su espalda hasta el inicio de su cuello y pasaba por sus hombros. En realidad el dibujo era hermoso sin embargo no me gusto verla de esa manera junto a él y una punzada de celos recorrió mi cuerpo.

-¡Ay!-
-Lo siento- Dijo Leo.
-No importa, es solo que me desconcentre, estoy bien-
-¿Que rayos estas haciendo?- La increpe. 
-Pues por si no lo vez me estoy haciendo un tatuaje-
-Podrías habérmelo dicho-
-¿Por que?-
-Bueno, por que si-
-¿Eres su novio?- Molesto Leo.
-¿Y eso a ti que?- Le dije.
-Pues que si no lo eres no tienes ni pitos que tocar-
-Lindo, aunque fuera mi novio no tendría pitos que tocar, esto es asunto mio-
-¿Desde cuando te resulta tan fácil mostrar tu cuerpo a los demás- Me miro un tiempo en silencio y luego desvió la vista avergonzada.
-Pues, es para mejor- Dijo casi susurrando
-Podrías habérmelo contado, así hubiese estado contigo- Volvió a mirarme y me sonrió. 
-Oye, esta noche no dormiré aquí-
-Esta bien-
-¿No me digas que te iras a encamar nuevamente con mi hermana?-
-Pues entonces no te digo nada-
-¡Puag!-
-Jajajaja- Su complicidad cada vez me irritaba más.
-¿A que hora te largas?- Pregunte rompiendo el sonido de sus estúpidas risas a coro.
-A lo que termine esto- Dijo y siguió dibujando en la espalda de Martina.

Me encontraba bastante irritado, por lo que decidí tomar una ducha, a ver si me relajaba, tome una toalla y me metí al baño. Luego de unos minutos salí del baño en toalla, Martina estaba estirada en la cama jugando con su celular. Busque mi ropa interior y el pijama para acostarme.

-Mira- Me dijo mientras se ponía de pie y me mostraba su tatuaje levantándose la polera- ¿Te gusta?-
-Si te gusta a ti, esta bien-
-¿Eso es un si o un no?-
-Ni una de las dos- Dije mientras seguía buscando mi ropa, que nunca se me había hecho tan difícil encontrarla. Paso unos segundos de silencio y se volvió a estirar en la cama.
-Me llamo Cristina hace unos minutos, mientras estabas en la ducha-
-¿A si? ¿Y esta bien?-
-Si, solo quería pedirme un favor-
-Que bien- Le dije fingiendo indiferencia.
-¿No me vas a preguntar que favor?-
-¿Quieres que te pregunte?-
-No, solo pensé que te daría curiosidad-
-Puede que me de curiosidad, pero no por eso necesariamente te preguntaría-
-¿Por que no?-
-Pues, por que si quisieras contármelo lo harías y además si no quieres hacerlo respeto tu derecho a guardar tu secreto-
-¿Quieres preguntarme de una buena vez?- La mire levantando una ceja.
-Esta bien ¿Que favor te pidió Cristina?-
-En realidad tu eres quien debe aceptar hacerlo - Me di la vuelta para mirarla y entonces me di cuenta que estaba a mis espalda, con su mano acaricio mi hombro y luego lo beso.
-¿Q... qu...que favor?- Dije algo nervioso por la situación, ya que me había tomado por sorpresa.
-Pues ella quiere pasar esta noche sola con Miguel, ya sabes, hace casi unas tres semanas que paso todo eso y no han podido estar solo los dos- Decía mientras continuaba acariciando mi cuerpo, entonces se abrazo a mi, beso mi cuello y me miro a los ojos- Entonces me preguntaba si podía pasar la noche aquí.
-¿Pasar la noche aquí?-
-Sí, bueno ya que Leo se quedara fuera, no le veo ningún inconveniente- Dijo aun abrazada a mi y acariciando mi espalda con sus manos- Además no es la primera noche que dormimos en un mismo cuarto- Y entonces mi cabeza hizo click, ella ya le había dicho que si a Cristina, así que no tenía donde ir y por otra parte yo no era lo suficientemente buen hombre como para dárselo todo tan fácilmente.
-Bien cariño- Le dije mientras aun en toalla la sujete de la cintura y la presione contra mi cuerpo - Puedes quedarte, pero aquí las reglas las pongo yo-
-¿Como?- Dijo asustada- ¿Que tipo de reglas?-
-Esto es fácil, si te quieres quedar aquí no sera como la otra vez, ahora no solo deberás compartir la habitación si no que deberás compartir mi cama-
-¡¿Te has vuelto loco?!- Dijo mientras se separaba de mi.
-No, esto es fácil- le dije mientra avanzaba hasta la puerta- o duermes en la misma cama que yo o bien te puedes devolver a tu habitación, claro que a estas horas nunca sabes con lo que te encontraras- Le dije y abrí la puerta.

domingo, 22 de abril de 2012

Capitulo 29 - "Dejar de insistir"

Cristina ya estaba algo más calmada, yo aun no podía creer todo lo que me había contado. Había tratado de convencerla sobre denunciar a su parastro, pero me fue imposible lograrlo. Luego de que me dijera que lo haría si yo demandaba a mi papá por maltrato, deje de insistir... No por que estuviera de acuerdo con su decisión, más bien por que podía comprender el motivo de no hacerlo, vergüenza. Aunque a mi parecer los golpes que yo había recibido eran nada en comparación a lo que ella vivía, igual podía comprender la vergüenza que sentiría de tener una familia así, que todos te miran como si fueras la mujer más desgraciada del mundo o como si no fueras nadie, además ella debería pasar por un montón de procesos en los cuales su familia se destruiría, donde su madre quedaría desprotegida y donde además perdería la poca relación que con ella mantenía, sin duda alguna no estaba de acuerdo con su decisión, pero la comprendía.

Mientras trataba de que se calmara y se quedara dormida, sentí el golpe fuerte que hizo la puerta al abrirse. Miguel entró a la habitación y se acerco a Cristina, ella se levanto de la cama y entonces él la abrazo. Me salí de la cama para darle espacio.

-Mi niña ¿que fue lo que te hizo ese viejo? -Le dijo Miguel mientras le acariciaba la cabeza, Cristina lloraba más que antes.
-Perdóname, yo no quería, él me obligo-
-¿Por que me pides perdón? no fue tu culpa amor-
-No quería, yo no quería, yo solo deseaba que fueras tu y nadie más, no quería estar con nadie más-
-Tranquila amor, tranquila, ya pasara todo, solo debemos estar juntos, ya veras como todo esto pasara. Ahora lo importante es que lo demandemos  y que ese desgraciado pague por lo que hizo-
-¡No!-
-¿No?-
-Por favor, no quiero volver a verlo-
-Pero amor...-
-Miguel, por favor, no quiero volver a contar todo, no quiero recordarlo y no quiero que nadie me toque o me revise, por favor. Además no puedo, mi mamá se quedaría en la calle, no tiene donde ir, por favor, entiéndeme-
-Esta bien amor, esta bien, lo discutiremos más tarde, ahora no, ahora descansa, debes dormir-
-Yo quiero darme una ducha...- Y siguió hablando con él, pero yo ya no escuche más que sus voces a lo lejos, Franco entro por la puerta y capto toda mi atención, me movió las cejas para que me acercara a él.
-¿Que pasa?- Le dije, me tomo del brazo y me saco de la habitación y cerro la puerta.
-Dales un poco de intimidad-
-¡Ha! no lo había pensado, que tonta-
-Vamos a dar una vuelta-
-Pero ¿La dejo sola?-
-No esta sola-
-Tienes razón-
-vamos a dar una vuelta quieres- Dijo pero antes de que pudiera responderalgo se puso a caminar, así que no me quedo otra que seguirlo.
-¿A donde vamos?-
-A sentarnos a una banca-
-¿Para que?-
-Para que conversemos-
-¿Conversar que cosa?-
-Ya lo conversaremos allá-
-¿Y por que no puede ser aquí?-
-Pues, por que no quiero-
-¿Y no se te ocurrió pensar en lo que yo quiero?-
-La verdad es que lo pensé, pero se que si te doy a elegir lo más probable es que no arreglemos nada y te vayas por tu cuenta, así que prefiero ignorar tus deseos, por lo menos por ahora- Me quede callada, ya que tenía razón así que lo seguí en silencio hasta una banca que estaba a la sombra de un árbol, nos sentamos unos momentos y como yo no quería romper el silencio espere a que él hablara. Habrán pasado unos 10 minutos en los que estuvo callado, no entendía porque pero no sería yo quien hablara primero, así que seguí esperando hasta que una chica de cabello corto color castaño oscuro, con un pircing en la ceja y un tatuaje en el brazo se acerco a nosotros, al verla supe de inmediato que era pariente de Leo, pues eran muy parecidos.
-Hola Franco-
-Hola- Le dijo él sin mucho interés, ella se acerco un poco más a él y acaricio su rostro, él se dejo.
-¿Has visto a mi hermano?-
-Desde esta mañana que no lo veo-
-Oh, bien, eso quiere decir que no debe estar en tu cuarto-
-La verdad no lo se, pero no creo-
-Ya veo... ¿Estas muy ocupado?- Dijo mientras me miro de arriba a bajo.
-¿Por que preguntas?-
-Bueno, si tu pieza esta sola y tu desocupado, podríamos divertirnos un poco- Dijo, mientras a mi me daba un colapso nervioso. Me dieron ganas de golpearla, pero me contuve. Lo mire a él durante unos segundos para ver que hacia, pero él no se inmuto.
-Tal vez otro día cariño, hoy no puedo, tengo algo que resolver-
-¿Con esta?- Dijo levantando una ceja.
-Pues para que sepas esta tiene nombre- Le dije mientras me ponía de pie- Me llamo Martina, y más te vale aprendértelo por que para la próxima vez que te refieras a mi de esa forma, no te quedara boca para volver hacerlo- Ella me miro con enojo y luego vio a Franco que se destornillaba de risa, entonces se dio media vuelta y se marcho- ¿Y tu estúpido, de que rayos te ríes?-
-Desde hace un tiempo que no te veía tan... ruda, por decirlo de alguna forma-
-Esa chica es una estúpida-
-¿Que te hizo? Yo no vi que te hiciera nada, solo me hablo a mi- Me dije medio sonriendo de forma picara.
-Pues eso ya no importa, mejor me iré a buscar algo para que Cristina coma y así también me voy a mi recamara, necesito repasar algunas materias-

Me fui de su lado y él no me siguió, así que al final ni me entere de lo que quería que habláramos, pero no importaba seguramente ya se daría una oportunidad para conversarlo.

martes, 17 de abril de 2012

Capitulo 28 - "Como decirlo"

Franco

Vi como salió de la oficina Cristina y supe de inmediato que algo malo sucedía, Martina vio que me había distraído y siguió mi mirada, yo busque a Miguel por si se encontraba en algún lugar del patio pero no lo vi. Matias (que estaba apartado de donde yo estaba) noto a quien buscaba y me hizo un gesto para avisarme que él iría por Miguel. Mire hacia mi lado y Martina ya no se encontraba a mi lado, me levante para seguirla. Entramos al cuarto y Cristina salio del baño corriendo a los brazos de Martina luego de escuchar como esta la llamaba, se veía muy afectada, pero nunca me imagine lo que estaba a punto de confesar.

-¿Que pasó? ¿Hicieron algo?- Le preguntó, pero ella no paraba de llorar, era obvio que le habían hecho algo, tenía un moretón grande en la mejilla. Tome el vaso que tenía Martina en el velador y lo fui a llenar de agua. Martina seguía insistiendo en que le dijera algo, mientras yo tome la mano de Cristina y coloque el vaso en ella- Vamos, dime que fue lo que te hicieron ¿Fue tu mamá?-
-No- hablo algo más calmada.
-¿Entonces que paso?-
-Su esposo volvió a casa- dijo entre sollozos.
-¿Que te hizo?-
-No... quiero... no- Y volvió a romper en llanto.
-¿Te golpeo?¿Que te hizo? vamos dímelo- Le decía mientras le acariciaba el cabello- ¿Que te hizo?¿te toco?- Fue instantáneo, dijo eso y Cristina comenzó a tiritar mientras seguía llorando. Martina me miro horrorizada, ambos sabíamos lo que había pasado, solo hacia falta  verbalizarlo - Toma un poco de agua y cuéntame lo que te paso-
-No quiero -Dijo mientras daba un sorbo.
-Vas a decirmelo todo, tienes que ser valiente, me lo contaras y luego vamos a solucionar las cosas ¿si? pero me lo vas a contar, es la única forma de que te podamos ayudar- Paso un rato en el que Cristina trataba de tranquilizarse tomando un poco de agua, me vio unos minutos y luego me paso el vaso, entonces se me ocurrió que tal vez le molestara que yo estuviera ahí.
-¿Te molesta que este aquí? ¿Quieres que las deje sola?- Le pregunte, me vio como si estuviera loco.
-No pasa nada, quédate- Dijo, me senté en la otra cama frente a ellas -  Cuando llego volvió ebrio, al verme ahí se molesto mucho, a él no le gusta que yo este en casa, por eso estoy aquí -Me dijo para explicarme -Se enojo mucho y mi mamá salio a defenderme, entonces la golpeo, la dejo inconsciente y yo me levante para verla entonces me tomo y me golpeo y luego...- Ella comenzó a llorar nuevamente, pero ni uno de los dos le dijimos nada, sabíamos lo que seguía pero debíamos escucharlo de su boca. Ambos esperamos a que se calmara y volviera a hablar-...Me violo, hasta que se quedo dormido sobre mi, apenas podía moverme por su peso y por lo lastimada que estaba, en la mañana mi mamá se despertó y me ayudó pero no quiso que lo denunciara, así que me vino a dejar acá-
-Tu madre esta totalmente loca, debemos denunciarlo-
-¡No!-
-¿Que? ¿Por que no?-
-Ella no tiene a nadie, no tiene trabajo, ella depende de él-
-Bueno, que se la rebusque pero no podemos permitir que esto quede así-
-No Martina por favor, no quiero volver a contarlo por favor, no quiero que nadie me haga exámenes no quiero nada, solo quiero olvidar esto-
-Pero Cristina...- No alcanzo a terminar de reclamar pues comenzaron a golpear la puerta, como nadie la abrió, se escucharon los gritos de Miguel "Cristina ¿estas bien? ¿amor? ¿que paso?". Con Martina nos miramos para ver que hacer y entonces decidí que saldría yo a hablar con él, me levante de la cama para salir.
-No le digas, por favor- 
-¿Estas segura? Quizás sea mejor que le cuente yo a que tengas que repetírselo tu- Cristina lo pensó durante unos segundos.
-Esta bien, pero dile que quiero estar sola-
-No te avergüences por esto, no fue tu culpa-
-Ya, pero y ¿si me deja de querer?-
-Seria un idiota- Dijo Martina.

Yo salí de la habitación y Miguel me miró intrigado.

-Mejor vamos a otro lado- Le dije.
-No quiero hablar contigo, quiero ver a Cristina, me dijeron que...-
-Si, yo le dije a Matias que te buscara, así que muévete, yo te explicare lo que pasa-
-Entonces dímelo aquí-
-Que no, ¿quieres hacer el favor de no ser tan testarudo?-
-No te metas, esto es algo que no te incumbe-
-Miguel, se lo que pasó y Cristina quiere que te lo cuente yo, me sigues ¿por favor? -

Después de unos minutos en los cuales se decidía si seguirme o no, lo hizo. Fuimos a la habitación y por suerte Leo no estaba, cerré la puerta con llaves por si venía, pues  lo que hablaríamos no era algo que otros debieran escuchar.

-Dímelo ya-
-Tuvo un incidente en su casa, esta mal, debes apoyarla y no criticar sus decisiones-
-¿Que tipo de incidentes?- Lo mire durante unos segundos tratando de descubrir como era la mejor forma de decir esto, pero me di cuenta que no había una forma correcta de hacerlo, así que lo solté.
-Su padrastro la violo- Vi como su cara se derrumbo en tan solo unos segundos.

domingo, 15 de abril de 2012

Capitulo 27 - "Como cambian las cosas"

Ni siquiera me di el tiempo de meditar lo que hacia, me acerque a ella y la abofetee.

-¡¿Que mierda estas haciendo?!- Le grite.
-Me golpeaste- Me dijo Javiera mientras se acariciaba el rostro.
-¡¿Te has vuelto loca?! ¿Que haces con este tipo?-
-¿Y esta quien es?- Dijo ese desgraciado, me di la vuelta para mirarlo pero no era necesario pues él ya estaba al lado de Javiera abrazandola -¿Estas bien?-
-Si, estoy bien- Dijo poniendose de pie -Es mi hermana-
-Martina, mejor vamonos- Me dijo Franco mientras me tomaba por los hombros- Creo que estas muy alterada, después te arrepentirás de lo que estas haciendo-
-Pero...- Me quede mirándolo a los ojos- Esta bien-
-Así que ya están de novios ¿verdad?- Hablo Javiera- ¿Que es lo que te molesta Martina?¿Que yo me este acostando con Leo o que tu ya no tengas posibilidad de hacerlo con él?-
-Tu eres realmente estúpida- Dios me comían las manos por volver a darle una cachetada, pero Franco seguía sosteniéndome- No somos novios y si lo fuéramos no es asunto tuyo, así como no es mi asunto esto, yo desde ahora no me fijo más en ti, has lo que quieras y vive como sea, tu a mi ya me das igual- Le dije y me solté de Franco para salir de aquella habitación.

Me senté en unas de las bancas que habían en el patio, Franco se sentó a mi lado pero no dijo nada. No podía creer como ella se estaba acostando con ese chico, apenas si lo conocía y ya estaba en su cama, no podía entender en que momento todo había cambiado tanto. Moría de ganas de fumar, pero no me atrevía a hacerlo frente a Franco, sabía que le molestaba y ahora que conocía el motivo con mayor razón me sentiría incomoda. Me encontré mirándolo sin darme cuenta, él se percato y me devolvió la mirada.

-¿Estas bien?-
-Si, gracias-
-Creo que no deberías hacer tanto escándalo por algo como "eso"-
-¿Por algo como "eso"? ¿Es que acaso lo vez tan natural?-
-Por supuesto-
-Es una niña, solo tiene 15 años-
-Ya ¿y?-
-Que no es normal, menos con ese chico que ni siquiera lo conoce ¡apenas llego ayer!-
-Ya, comprendo tu punto de vista, pero creo que estas confundiendo roles-
-¿Como?-
-Martina, ella es tu hermana, no tu hija. Se supone que ella debería acudir a ti para contarte estas cosas y reírse juntas, quizás también para que la ayudes si tiene dudas, pero tu al encontrarla en esa situación la avergonzaste, delante del chico con el que estaba- Me quede callada, tenía razón pero yo estaba acostumbrada a esto, me había obligado a ocuparme de ella a protegerla y termine alejándola, quizás mi reacción no fue correcta, pero hice lo que sentí. Ya no quería pensar más en esto. 

Con todo el escándalo perdí la oportunidad de hablar con Leo sobre lo que de verdad me interesaba preguntarle sobre los tatuajes, me intrigaba saber si serían capaz de taparme todas las cicatrices que tenía en el cuerpo, aunque claro me daba vergüenza pensar en que él tendría que verlas.

-¿Te puedo hacer una pregunta?- Me saco de mis pensamientos Franco.
-¿Vas a comenzar de nuevo con las preguntas?-
-¿Puedo o no?-
-Esta bien, dime-
-¿Porque tu hermana no tiene tantas cicatrices como tu?- Me quede helada, no esperaba que preguntara eso, seguramente era obvio que lo notaría, más que mal a mi ya me había visto casi desnuda. Con solo pensar en eso me ruborice.
-Ah... bueno eso es por que no solía dejar que mi padre o mi madrastra la tocaran... Naturalmente que yo me metiera no era del agrado de ellos así que terminaba recibiendo el doble del castigo que le darían a ella. A veces no alcanzaba a llegar a tiempo y bueno la castigaban, pero cuando podía trataba de evitarlo... Era una estúpida- Termine por decir.
-No eras estúpida- Me dijo mientras con su mano acariciaba mi mejilla y  a mi me dio un escalofrió - ¿Entonces la flor que se hizo...?- Sentí una punzada de celos en mi pecho.
-¡Oh! ¿Tanto la miraste que te fijaste en su tatuaje?- Dije sin pensar.
-Me llamo la atención- Respondió sin notar el cambio de mi voz.
-Ahí tenía la marca más fea, una quemadura de cigarro, se la hizo mi madrastra una vez que yo debía quedarme hasta más tarde en el colegio-
-Oh, ya veo... ¿Es por eso que quieres hablar con Leo?-
-Solo me pediste una pregunta y creo que ya la respondí-
-Si, pero... -Se quedo un rato callado, miraba fijo hacia una dirección así que de curiosa mire hacia donde él lo hacía -¿Esa no es Cristina?- Dijo.

Había llegado al internado, desde lejos podía notar como discutía con su mamá. Lo más extraño de todo es que la madre superiora y la hermana Ester se encontraban con ellas tratando de que terminaran la discusión, entonces Cristina salio corriendo hacía las escaleras. Sin pensarlo la seguí. Llegue a la pieza y antes de cerrar la puerta Franco la tomo, lo mire un momento y luego entre en la habitación, él cerro la puerta. Cristina no estaba ahí, así que supuse que estaría en el baño, pregunte en voz alta si estaba bien, entonces salio detrás de la cortina y se colgó de mi cuello llorando como si la estuvieran torturando por dentro, no supe que hacer y solo la abrace.

sábado, 14 de abril de 2012

Capitulo 26 -"Noche de insomnio"

Franco

Se me fueron los ojos sin siquiera pensarlo y me quede pasmado viéndola, se que ella piensa que solo me fije en sus pechos y no esta del todo errada, obviamente los vi y no voy a decir que no me quede con ganas de ver más, de hecho me costo demasiado tratar de sacar esa imagen de mi mente, creo que aun no lo hago del todo, sin embargo no fue en lo único que me fije. Sabía claramente que ella tenía marcas en su cuerpo, sabía que se las había producido su padre y su madrastra, sin embargo jamás pensé en que proporción era lo que había visto de aquellas marcas y ahora lo sabía, yo no había visto nada. Martina tenía marcas por toda su espalda y algunas eran tan largas que llegaban al borde de su estomago, otras seguían hasta sus muslos. Me sentí terrible y me quede petrificado. Comenzaba a sentir un odio profundo por quienes le habían hecho eso y me sentía impotente de no poder hacer nada.

Espere a que saliera del baño y tome el libro que había dejado en la mañana, me tocaba leerlo para la clase de lenguaje así que estaba adelantando tarea más que realizando algo que fuera de un gusto personal. Minutos más tarde salio del baño con su pijama puesto y volví a sentirme... digamos que "inquieto" ella traía puesto un pantalón de esta tela que es suave ajustado al cuerpo, muy ajustado a su cuerpo y arriba era un peto del mismo material pero pronunciaba sus curvas, todo era de color negro con ciertas decoraciones rojas. No mostraba casi nada y aun así se veía muy sexy. Trate de meterme en el libro para evitar lanzarme encima de ella y besarla a la fuerza. No me dijo ni una palabra en todo el rato que estuvo jugando con su pelo y yo tampoco le dirigí la palabra, me sentía demasiado tentado para hacerlo. Se metió a la cama y me dio la espalda para dormir, al rato hice lo mismo solo que yo no podía dormir. Me di vueltas en la cama durante más o menos una hora y media, después me levante al baño para beber un poco de agua, me asome a la ventana, la vi mientras dormía y luego volví a acostarme, cerré los ojos para intentar dormir pero con eso solo lograba quedar más despierto ya que se me venía enseguida la imagen del baño a la cabeza, detestaba que me afectara tanto pero no podía evitarlo. Después de varios otros minutos por fin caí dormido, pero tuve sueños que no me dejaron descansar nada y al final desperté tan cansado como si hubiera estado ejercitando toda la noche.

Ella ya estaba vestida, estaba tendiendo la cama cuando desperté, me estire y bostece, ella se voltio para mirarme y luego siguio arreglando la cama. Me levante y fui al baño a lavarme la cara, me había dormido con la misma ropa así que necesitaba darme un baño urgente, sin embargo no quería dejarla sola, así que necesitaba un plan para que me acompañara a mi pieza, pero no se me ocurría nada.

Salí del baño y ella esperaba sentada en su cama.

-¿Que hacemos?-
-Mmmm ¿tienes hambre? podemos ir al comedor a tomar desayuno-
-El desayuno de aquí es una mierda prefiero esperar el almuerzo-
-Bien, pues entonces no tengo ni idea de que hacer- Nos quedamos callados durante unos minutos, me senté en la cama de Cristina- ¿Me acompañarías a mi recamara? me gustaría darme un baño, además así podrías conocer al chico nuevo-
-¿Y a mi que me importa el chico nuevo?-
-Es algo interesante, hace tatuajes-
-En serio- Me miro como si le hubiera dicho algo maravilloso.
-Si ¿Por que el entusiasmo? ¿Acaso te interesa eso?-
-Eso no te incumbe-
-Creí que después de lo de ayer ya teníamos confianza-
-El problema contigo es que cuando uno te da confianza tu abusas de ella-
-¿Por que lo dices?-
-¿No es obvio? ¡Ayer me besaste delante de los chicos!-
-Ah, eso-
-Si eso-
-Bueno es que debía hacerlo, quiero que todo el internado sepa que tu eres mía y de nadie más-
-Ese es tu problema, debes entender que yo no soy tuya, ni de nadie-
-Pues eso ya lo veremos- Se paro algo enojada de la cama.
-¿Quieres ir a ducharte? entonces que esperas, párate-

Caminamos en silencio hasta mi pieza, ella iba delante mio hasta que no supo hacia donde caminar y ahí se limito a seguirme. Llegamos a la habitación y en ella estaba Leo, como yo lo suponía, claro que no en la situación que esperaba. Él estaba semi-desnudo metido en su cama y del baño estaba saliendo Javiera envuelta en un toalla, en su brazo se podía ver algo nuevo, un tatuaje seguramente. Mire hacia donde estaba Martina, pero ella ya no estaba allí, sentí el sonido de una bofetada, voltee y vi a Javiera tomándose la cara.

jueves, 12 de abril de 2012

Capitulo 25 -"Accidente en el baño"

El muy infeliz se atrevió a besarme delante de sus amigos, a pesar de que le pedí que me diera tiempo, cuanta rabia sentí en ese momento y más ahora que sabía que debería pasar la noche en la misma habitación que él, por que era claro que no dejaría que pasara una noche sola. 

Como aun no llegaba, decidí darme un baño de tina, así me relajaría y además me sacaría toda la tierra que se me pego cuando nos caímos. Tome mi mp3 y coloque la música a todo volumen, tome una toalla y me metí al baño, cerré la cortina y me desvestí mientras la tina se llenaba. Me introduje tratando de que los cables no tocaran el agua y me quede durante un buen rato ahí, pensando en todo lo que había vivido en ese día. Mi primer beso de verdad había sido algo genial y me sentía bien de que haya sido con Franco y no con otro, sin embargo eso no me hacia sentir que fuera lo correcto o que sintiera algo por él y con algo me refería a amor.

Recuerdo que cuando eramos pequeñas, mamá cada noche nos contaba historias de princesas rescatadas por un príncipe, él cual terminaba siempre besándola o como decía ella "dándole su primer beso de amor verdadero" muchas veces pregunte como sabría cuando y como seria mi beso de amor verdadero y ella siempre contestaba que eramos muy pequeñas para pensar en eso, pero que lo sabríamos por que llegaría el hombre perfecto, con el cual nos sentiríamos a gusto y con quien podríamos ser nosotras mismas. Con él podía ser simplemente yo, eso era cierto, pero era yo una persona que pudiese sentir amor por otra, realmente en estos momentos no me sentía apta para hacerlo ¿como amar a otro, si aun no siento amor por mi?.

Salí de la tina prácticamente por que ya había pasado un tiempo y Franco no tardaría en llegar, prefería que me encontrara ya durmiendo que en el baño, no tenía ganas de hablar con él, necesitaba ordenar mi cabeza si no terminaría nuevamente besándolo. Me coloque las bragas, tome la crema y coloque mi pierna sobre el mueble donde dejamos esas cosas, sin fijarme solté el mp3 y al ver que se iba a caer tuve la reacción más estúpida y trae de atajarlo a pesar de saber que no alcanzaría a tomarlo. Termine en el suelo de espalda y al golpearme la cabeza se me escapo un "¡Ay!" y todo paso rápido, vi (en posición invertida ya que aun seguía en el suelo) como la cortina se corría para dejar que Franco entrara, vi como su expresión cambio y se sonrojo, en ese momento me percate que solo tenía puestas las bragas, me levante velozmente mientras le gritaba que saliera de ahí, tome la toalla y me cubrí.

-¿Estas bien?-
-¿En que momento llegaste? ¿Como te atreves a entrar al baño cuando estoy en el?-
-Lo siento -Dijo algo aturdido- No esperaba, bueno no fue intencional, sentí que te caíste y me preocupe, solo quería ver si estabas bien, no lo pensé-
-Claro que no lo pensaste idiota ¿quieres salir de una puta vez del baño?-
-Esta bien, te espero afuera-

Que vergüenza, quería hacer un hoyo y enterrarme pero tendría que tomar valor para volver a verle el rostro, de solo pensar que me había visto semi... ¡Dios! no podía ni terminar la palabra. Me sentía tan ofuscada y humillada, este día había sido demasiado para mi.

Me coloque mi pijama y salí del baño con la frente en alto, él estaba estirado en la cama de la Cristina, leyendo exactamente el mismo libro de la mañana y todo se volvió un dejavu, tome el secador y lo conecte al enchufe que había al lado de mi velador y comencé a secarme el cabello. Trate de no mirarlo y me tire todo el pelo hacia delante para secar la parte que queda en la nuca. Termine de secarme el cabello y él continuaba leyendo, entonces tome el peine y comencé a cepillarme, sin darme cuenta comencé a tararear, él me observo por el rabillo del ojo por un segundo y luego volvió a su lectura. Después de todo el día que habíamos pasado juntos, me sentía muy incomoda con el silencio que ahora había entre los dos, pero no sería yo quien diera el brazo a torcer y le hablaría. Deje el cepillo en el velador y me metí a la cama, le di la espalda y trate de quedarme dormida, aunque sabía que dormir esa noche sería casi imposible.

martes, 10 de abril de 2012

Capitulo 24 -"Besos"

Sentía sus labios fríos junto a los míos, se movían a un ritmo como si estuvieran danzando al son de una hermosa música, sin darme cuenta le respondí el beso, lo tome por la cintura y lo acerque a mi. Quería más de él y lo conseguí, lo besé y él me beso durante un buen rato, fue la sensación más extrañamente complaciente de mi vida, sentía todo húmedo en mi boca y aun así me gustaba, podía notar como sus labios se hacían uno con los míos, podía sentir su lengua acariciando la mía, podía sentir como todo mi cuerpo respondía a la sensación de cercanía que ambos teníamos, mi estomago se contraía y mis brazos presionaban su espalda con fuerza exigiendo que me abrazara más fuerte. Llegó un momento en el cual olvide respirar y me vi forzada a separarme de él, tome una bocanada de aire y con ella tome conciencia de lo que estaba pasando, me había besado y yo le había contestado, esto no podía estar pasando.

-¡Dios!- 
-¿Que pasa?- me pregunto Franco.
-¿Que estamos haciendo?-
-Bueno, por si no lo sabes eso se llama besarse-
-No seas idiota-
-Entonces ¿a que te refieres?-
-No podemos Franco, esto no esta bien-
-¿Por que no?-
-¡Por que no!- se quedo callado mirándome.
-Si-
-¿Que?... ¿Si, que?-
-También siento algo por ti-
-Yo... creo que ya lo suponía, digo después de... de ese beso-
-Tu me encantas y yo a ti, no puedes negarlo, no puedes decir que no después de ese beso-
-Ya, pero es distinto, yo no se bien lo que quiero-
-Yo se lo que quieres- Dijo mientras volvía a juntar sus labios con los míos y volví a caer ante el placer que me hacía sentir. Me soltó después de unos segundos y me miro esperando una respuesta.
-Solo... dame un tiempo ¿quieres? necesito tomarme las cosas con calma- Dije.
-Como quieras, yo estaré siempre a tu lado, pero no voy a esperar por siempre-
-Como sea- 
-¿Como sea, dices?-
-No soy de andar rogando y esta no sera la primera vez, te puedes hacer el interesante eso a mi no me va ni me viene, eh vivido toda mi vida sin un hombre y no es ahora que lo necesito-
-Dame un beso y luego dime que no quieres probarlo nunca más-
-Ja, no seré yo quien te bese, además ya es tarde, hay que volver antes de que se den cuenta de nuestra ausencia- dije

Me levante y tome mis cosas, él me siguió y ambos caminamos hasta el internado, a medio camino él tomo mi mano, pero yo lo solté de inmediato, no dijo nada. Entrar en el internado no se nos hizo tan complicado como salir. Todo estaba igual a como cuando salimos, poca gente y los que estaban se reunían en el patio central por lo que por donde nosotros llegamos no había nadie. Cuando caminábamos por los pasillos nos encontramos con los amigos de Franco, al parecer lo estaban esperando.

-¿Donde te metiste todo el día?- Dijo Miguel antes de darse cuenta de que yo venía tras él- Oh, bien no es necesario que respondas-
-Tampoco pensaba hacerlo-
-Tenemos información para ti- Dijo Matias mientras apagaba su cigarrillo.
-¿Que paso?- Matias lo miró y luego me vio a mi con cara de preocupación- Solo dilo-
-Llegaron alumnos nuevos-
-Ya ¿y que quieres que haga?- Yo lo mire y explote en risas, los tres me miraron como si estuviera loca-¿Que ta causa tanta gracia?-
-¿No te parece obvio lo que debes hacer?-
-No-
-Bien, si yo ya no protejo a nadie ¿no crees que los recién llegados necesitaran un poco de "ayuda"?-
-Aquí cada uno se las arregla como puede-
-En ese caso no es lo único que debemos decirte- Nos interrumpió Miguel.
-¿Que más?-
-Lo instalaron en nuestra habitación-
-¿Como?- Su cara me causo risa, así que volví a reír pero esta vez ni uno se digno a prestarme atención.
-Ya vez, hace unos instantes pusieron su cama en nuestra pieza- A mi esto ya no me interesaba así que me quise ir a mi pieza.
-Yo me voy- Dije.
-Espera- Me freno, me tomo por la cintura y me besó, yo lo empuje.
-¿Que demonios te...?-
-... Espérame en tu pieza no demorare mucho así que no hagas tonterías- Me dijo, sin esperar a que yo terminara de insultarlo, sentí como mi cara se sonrojaba de vergüenza e ira y vi como Miguel y Matias se miraban cómplices, me sentí tan humillada que preferí marcharme que quedarme ahí.

Llegue a mi pieza y me tire a la cama, tome mi celular y vi que tenía once llamadas perdidas de Cristina y un mensaje, lo abrí para ver que decía "La pareja de mamá se fue de casa, no quiere pasar la noche sola así que debo quedarme con ella por hoy, no te preocupes, enseguida le envió un mensaje a Franco para ver si se puede quedar contigo esta noche, espero verte mañana, un beso". Vi la hora y note que era tarde para pedirle que no le dijera nada a Franco, debía pensar en algo para evitar que quisiera quedarse toda la noche conmigo ¿pero como lo lograría?

domingo, 8 de abril de 2012

Capitulo 23 -"Cosquillas"

Me quede helada. ¿Que demonios se le había pasado por la mente para pensar eso?¿Es que acaso yo había hecho algo para que él tuviera esos pensamientos tan equivocados?... pero entonces un escalofrió recorrió mi cuerpo, acompañado por un pensamiento que me dio algo de miedo ¿realmente él estaba equivocado?¿Porque quería saber de él?¿Porque él era con el que me gustaba pasar el rato?¿Porque con él hablaba de mis cosas tan fácilmente?¿Porque con él era capaz de expresar mis sentimientos?¿Porque este sentimiento que estaba creciendo ahora en mi pecho era provocado por él?. Él, él, él, él y solo él. 

Tal como lo había predicho quise arrancar, de hecho no me di ni cuenta cuando ya estaba caminando lejos de donde estábamos, escuche como gritaba mi nombre para que me detuviera pero yo ni siquiera era consciente de hacia donde me dirigía, mis pensamientos estaban dando vueltas en mi cabeza y ya me estaban mareando. Sentí un apretón en mi brazo y al girarme me tropecé con una piedra, caí y de paso lo empuje a él, ambos rodamos colina abajo, me detuve al golpear con el tronco de un árbol. Me vi toda llena de tierra y al él un poco más abajo estirado de espalda en el piso y entonces no aguante más y explote en un ataque de risa, me sentía tan estúpida y cabra chica, hace mucho no me sentía así, me estaba riendo pero de verdad, no porque algo me pareciera estúpido o por que me estuviera burlando de alguien, me estaba riendo por que me parecía gracioso, me estaba riendo como lo hacia cuando estaba mamá.

Franco se levanto del suelo y camino hasta mi para tenderme su brazo, yo lo tome pero antes de que él me tirara hacia arriba yo lo empuje para que cayera a mi lado"Te volviste loca" Me dijo y comencé a reír nuevamente "Si hubiese sabido que te afectaría de esa forma mejor no te hubiera dicho nada" Seguí riéndome, no porque no quisiera responder, si no por que de verdad no podía parar de hacerlo "¿No piensas parar de reírte?" Mientras más trataba él de que yo parara, más risa me daba "¿Así que no pararas? pues bien atente a las consecuencias" Se coloco en cuclillas y comenzó a hacerme cosquillas, yo comencé a desesperarme y mientras me reía lanzaba patadas al aire "¡oye! ten cuidado que casi me sacas un ojo jajaja" me dijo y paro de hacerme cosquillas, yo me senté un poco más calmada y nos quedamos mirando a los ojos en silencio durante un tiempo que a mi se me hizo eterno.

-Me debes un beso- Dijo.
-Sabes que no te lo daré-
-Lo sé, pero no perdía nada con intentarlo. Jamás has besado a alguien ¿verdad?-
-Eso no te incumbe-
-Solo era una pregunta-
-Seguramente tu has besado a muchas chicas-
-No a muchas-
-¿Has besado a alguien?-
-Por supuesto-
-¿Del internado?-
-No, ellas eran de donde yo vivía antes, pero no hablare de eso contigo-
-¿Porque no?-
-Pues porque no quiero-
-¿Fue alguna tu novia?-
-No, solo tenia amigas-
-¿Sueles besarte con amigas?-
-¿Te gustaría que besara a mis amigas?-
-No seas estúpido, ya te dije que no te besare-
-Me lo debes, apuestas son apuestas-
-Sueña-
-Mis sueños suelen hacerse realidad- Me quede un tiempo callada, pensando en el porque salí arrancando.
-Tienes razón- 
-Suelo tenerla ¿pero ahora sobre que?-
-Algo debo sentir por ti, solo que aun no lo tengo claro- dije mientras mis pómulos se encendían.
-Te vez tan linda cuando te sonrojas- dijo mientras sonreía y yo me colocaba más roja. 
-Para ¿quieres?-
-¿Por que?-
-No soy linda-
-Eres preciosa, si tu no lo puedes ver es tu problema, a mi déjame disfrutarlo-
-¿No soy la única verdad?-
-¿La única que? ¿A que te refieres?-
-Tu también... sientes algo- Él me quedo mirando un momento y luego me sonrió.
-Te gustan las cosquillas ¿verdad?- Me dijo y comenzó a hacerme.

Esta vez tuve más cuidado y deje de golpear fuerte, pero el siguió haciéndome cosquillas. Sentía sus manos en mi estomago y ni siquiera era necesario que me tocara por que ya me daba risa, pero entonces sentí su respiración en mi cuello seguido por el suave y frío contacto de su boca. Quede tendida en el piso sin reaccionar, fue como que hubieran apagado el interruptor de mi cabeza, por que de pronto no pensé nada más, solo podía vivir el presente, siguió besando mi cuello lentamente y su manos comenzó a acariciar mi mejilla, yo la gire sin pensar para que su mano quedara mejor posicionada "eres hermosa" me susurro al oído, lo besó y continuo con mi cuello hasta llegar a mi mentón, movió su manos para enredarla en mi pelo y colocarla en mi nuca me levanto un poco y luego junto sus labios con los míos.

Capitulo 22 - "Apuesta"

Franco

Ya había caído y lo peor es que no había vuelta atrás, me gustaba y la quería para mi. Yo lo tenía claro, ahora el problema era que ella lo comprendiera y aceptara. Era obvio que no sería algo fácil, recién estaba reconociendo que podíamos llegar a ser amigos, si le salia con algo como lo que estaba pensando lo único que lograría es que se alejara de mi. Ahora la sentía tan cerca y deseaba tanto poder besar sus labios. Pero debía ser fuerte y aguardar hasta que el momento fuera el adecuado. Me quede mirándola durante unos segundos hasta que ella lo noto y se sonrojo.

-¿Que miras?-
-Nada-
-¿Como nada? estabas mirándome ¿tengo algo en la cara?-
-Jajaja no tienes nada-
-Entonces deja de mirarme, me coloco ne...- Y se quedo callada.
-¿Que pasa? ¿te colocas, que?-
-Nada, mejor dime lo que piensas-
-¿Lo que pienso de que?-
-Dijiste que tenias una idea de por que ahora sentía interés por ti- Me tomó de sorpresa pensé que tal ves se le habría olvidado, pero no.
-Creo que no es conveniente decírtelo aun-
-¿No es conveniente?¿Por que?-
-Pues, por que saldrás arrancando-
-Yo no salgo arrancando de nada-
-Te apostaría lo que fuera a que si te lo digo no querrás volver a acercarte a mi-
-¿Tan malo es?- Me quede callado- No creo que sea tan malo ¿Que te gustaría apostar?-Un beso, quise decirle, pero eso no era algo fiable, tenía claro que no me lo daría tan fácilmente -¿No se te ocurre nada?-
-La verdad es que se me ocurre algo, pero no creo que aceptes pagar con eso-
-Dímelo, una apuesta es una apuesta- me tentó.
-¿Que te gustaría a ti?- Se quedo un minuto en silencio.
-La verdad no lo había pensado, quizás... un chocolate-
-¿Quieres un chocolate?-
-Si, pero no cualquiera, quiero un chocolate de menta-
-¿Y de donde quieres que te traiga un chocolate de menta?-
-Bueno ese es tu problema, si yo pierdo tendré que conseguir lo que tu deseas-
-Lo que yo deseo no necesitas conseguírtelo, lo llevas contigo-
-¿Lo llevo conmigo? me estas intrigando, vamos dime que es lo que quieres apostar-
-Un beso- Me miro seria durante unos segundos y luego comenzó a reírse.
-¿Estas bromeando?- dijo entre más risas.
-No- Dije serio, lo que hizo que se callara y tomara el asunto con seriedad.
-¿Un beso mio?-
-Por supuesto ¿de quien más?-
-¿Por que quieres un beso mio? Soy la mujer de la que menos querrías un beso, no puedes querer un beso mio, creo que el aire de este lugar te esta afectando a la cabeza es mejor marcharnos- Dijo mientras se paraba, me quede sentado mientras ella recogía sus cosas "para que hable, sabía que tendría esa reacción" pensé.
-Deja eso ahí-
-No, es mejor irnos, además ya se esta haciendo tarde-
-¿Cual es tu problema con que yo quiera un beso tuyo?-
-¿Y que te importa a ti?-
-¿No se suponía que tu contestabas mis preguntas y yo las tuyas?-
-El juego se acabó-
-Martina, solo contéstame esto- Ella dio un suspiro y luego dejo el bolso en el piso.
-Tu no entiendes -Se quedo callada, quizás esperaba que la interrumpiera, pero yo no lo haría, quería que ella  me lo explicara -Tu menos que nadie deberías desearme de esa forma, no soy la mujer que todos creían que era, no tengo un cuerpo del cual alguien pueda decir algo lindo, tengo marcas por todos lados ¡Dios! tu solo has visto mis brazos y un pedazo de mi espalda y créeme eso no es nada. Yo lo que menos soy es una chica a la que un hombre quiera besar y menos un hombre que conoce todo lo que tu sabes de mi-
-Estas loca si piensas en verdad todo eso, ¿es que acaso solo yo me di cuenta que todo el internado decía haberse acostado contigo? ¿acaso crees que lo dirían si tu no fueras una mujer de la cual uno siente esos deseos?-
-Pero eso es por que nadie sabe nada de lo que tu si sabes-
-Pues si es eso lo que te preocupa, tranquilízate, no busco acostarme contigo, por lo menos no por ahora-
-No te hagas ilusiones, tampoco es que fuera a hacerlo solo por que tu quisieras-
-Bueno eso ya lo discutiremos más adelante, ahora estamos hablando de otra cosa. Tu ofreciste una apuesta y yo quiero eso de ser el ganador-
-Esta bien, de todas maneras no ganaras, no saldré arrancando- Dijo mientras volvía a sentarse a mi lado.
-Bien eso lo veremos-
-Dilo ya ¿Por que crees que me estoy acercando a ti?- No sabía como decírselo para que no saliera arrancando, aunque si lo hiciera ganaría la apuesta, aun así no quería causar esa reacción en ella, pero por más que pensaba una manera de hacerlo no venia nada a mi mente, cada segundo ella esperaba más ansiosa así que finalmente me decidí y se lo dije como me saliera, o sea de rompe y porrazo.
-Pues, por que sientes algo por mi-

viernes, 6 de abril de 2012

Capitulo 21 -"Ese maldito sentimiento de culpa"

¿Por que quería saber de él? ¿Por que ahora? No se me ocurría nada, así que le conteste sin pensarlo y solo diciendo lo que de verdad sentía, le conteste siendo honesta por primera vez hace mucho tiempo.

-No lo sé-
-¿Como no lo sabes?-
-No lo sé, es extraño, pero entiendo por que hago esto, solo lo estoy haciendo- 
-Bien- Dijo mientras me sonreía- Creo que aceptare tu respuesta-
-Gracias- 
-Pero al final de nuestra conversación te diré que es lo que pienso yo-
-¿que es lo que piensas tu? ¿Respecto a que?-
-Te diré lo que pienso de por que ahora quieres saber de mi-
-¿A caso tienes una teoría?-
-Claro-
-Pues dímela-
-¿No quieres saber que paso con mis padres?-
-Si, pero...-
-Te lo digo al final-
-Bien, esperare, pero ahora me cuentas todo lo de tu familia-
-Te lo diré todo-
-Ya-
-5 meses antes de que entrara al internado mi mamá y una hermana pequeña que tenía 5 años murieron en un incendio que hubo en mi casa. Con papá habíamos salido de compras, teníamos como proyecto arreglar el sótano de la casa como un espacio solo para nosotros, tener una mesa de pool y cosas así, al llegar a casa estaba lleno de carros de bomberos, se había quemado todo, incluidas mi hermana y mi madre. Las pericias indicaron que el incendio había ocurrido debido a un cigarro que quedo encendido. Mi padre era el único que fumaba en casa, por lo que se sintió culpable por lo ocurrido, luego de 3 meses no soporto más y se quito la vida. Lo encontré tirado en el baño del departamento en el que vivíamos- Se detuvo unos segundos, carraspeo para ocultar las ganas de llorar que se le notaban- Se había dado un disparo en la cabeza- Volvió a carraspear para aclararse la garganta, pero yo ya no quería saber más.
-Esta bien, no es necesario que me digas más- Le dije mientras me acercaba a él, quería abrazarlo con fuerzas, pero no sabía si era correcto -Lo siento, no debí preguntar, soy una estúpida, yo lo siento-
-No eres estúpida, eres curiosa y esta bien, yo también pregunte cosas de tu vida-
-Ya pero lo mio no es nada-
-¿Para quien? es obvio que para ti no es nada y mientras eso te afecte es importante-
-Ya, para ti esto es importante, por eso no querías hablarlo-
-Es importante, pero de todas formas me gusta que lo sepas-
-Yo...- De pronto algo paso por mi cabeza, yo estaba haciendo todo para recordarle lo malo que a pasado, fumo constantemente, e intente suicidarme, él me saco de ahí, por eso sigue cuidándome, Dios ¿como fui tan estúpida? sin darme cuenta mis ojos se humedecieron y comenzaron a derramar lagrimas-...lo siento-
-¿Que...?¿Estas llorando? Oh vamos, no quiero que sientas lastima por mi- Me dijo mientras me acurrucaba en sus brazos- Todo esta bien, yo estoy bien y voy a seguir aquí, superare todo esto y tu superaras lo tuyo- Eso solo me hacia sentir más culpable, era él el que estaba pasando por todo esto y terminaba consolándome, realmente era una idiota.
-Yo solo te hago recordar más eso ¿verdad? ¿es por eso que sigues a mi lado? por que al igual que tu padre yo...- No me dejo terminar, coloco su dedo en mi boca y me hizo callar.
-No digas eso, ni siquiera lo pienses, tu estas aquí, no estas muerta-
-Lo sé pero eso fue gracias a ti-
-Eso fue por que no debías morir, así de simple, ahora deja de llorar y no pienses tonterías, yo estoy a tu lado por que quiero estarlo, no por otro motivo- 
-Soy una tonta, debería ser yo quien te consuele y termino llorando como un estúpida-
-No digas eso, no has pasado por tus mejores momentos-
-No es lo mismo, lo tuyo es todo tan reciente, en cambio lo mio es de hace daños-
-Yo tuve a mi familia y fui feliz con ella, no tengo malos recuerdos de nadie, jamás me maltrataron, en cambio tu llevas demasiado tiempo sola, soportando todo-

Trate de calmarme y dejar de llorar, después de unos minutos lo logre. Aun estaba entre sus brazos acurrucada, estaba realmente comoda y no quería salir de ahí, entonces él habló.

-¿Que es lo que más te afecta de todo esto?-
-¿Como?- Me costo volver mentalmente a la conversación ya que en esos minutos solo pensaba en lo agradable de estar entre sus brazos.
-Que de todo lo malo que has vivido ¿que es lo que más te afecta?-
-Oh, creo que dos cosas, 1° el ver a mi padre con su nueva mujer y escuchar como ella dice pestes de mamá y él no dice nada, como si para él jamás hubiese significado nada, y lo 2° es que cada vez que me golpeaba mi padre o mi madrastra e incluso las monjas, deseaba poder abrazarme a alguien, en ese momento siempre pensé en mamá. pero en realidad solo necesitaba el abrazo de cualquier persona que se preocupara por mi, de alguien que me calmara y me curara las heridas que sobretodo mi padre dejaba en mi cuerpo- Me miro durante unos segundos - Y a ti ¿Que es lo que más te afecta?-
-A mi me afecta pensar en que mi padre escogió la única forma de matarse donde sabría que no hay vuelta atrás, en la que sabía que si lo encontraba no podría hacer nada y eso me hace pensar que yo no le bastaba como un razón para vivir-
-No digas eso, no creo que tu padre haya pensado algo así, en ese momento solo se piensa en lo que uno siente, los demás simplemente desaparecen a pesar de que sean importante para ti-

Él se quedo mirando al horizonte y yo continué apoyada en su regazo.

Capitulo 20 -"Preguntas"

Me senté en el pasto y saque del bolso un  jugo, lo abrí bebí un poco y luego se lo pase.

-Y bien ¿te gusta el  lugar?-
-Realmente es hermoso- Dijo mientras tomaba el jugo y se sentaba a mi lado. Estuvo un momento en silencio viendo la vista que tenía el lugar, yo saque un cigarro y lo encendí- ¿Vas a comenzar ya a fumar?-
-¿Cual es tu problema con que fume?-
-Aun no acepto que me hagas preguntas-
-¿Osea que tiene que ver con algo personal?-
-Infieres correctamente-
-¿Que has inferido de mi?-
-Mmmm, no sé si este en lo correcto pero por lo que he escuchado, debiese ser así-
-Solo pregunta-
-Esta bien, tu contestas primero y luego lo hago  yo-
-¿Porque no lo hacemos más equitativo?-
-¿A que te refieres?-
-Una yo y una tu-
-Jajaja vez que eres fresca-
-No creías que dejaría que solo tu preguntaras ¿Verdad?-
-Debo admitir que tuve la esperanza, pero bien, sera como tu quieras, pero yo parto-
-Estas bien, comienza tu-
-Bien, de tu vida puedo decir que tienes solo una hermana, un papá que creo que te maltrata y además se volvió a casar si no me equivoco luego de que tu mamá muriera ¿Es correcto?-
-Si, hasta el momento solo tengo una hermana, aunque la esposa de papá esta embarazada-
-Entonces ¿tu padre es el que te ha hecho las marcas que tienes en tus brazos y en tu espalda?- 
-Sí, él y su mujer-
-¿Y tu mamá...-
-No seas fresco, ahora me toca a mi- Sonrió
-Esta bien ¿que quieres saber?-
-¿Tienes familia?- Se quedo un tiempo callado, bajo la vista y luego me miro.
-No, no tengo-
-¿Como?-
-Ya respondí tu pregunta, ahora me toca a mi-
-No es justo, eso solo me deja más dudas-
-Pues para la próxima has mejor tu pregunta, ahora me toca a mi ¿De que murió tu mamá?-
-Le dio cáncer de útero. Un año antes de morir quedo embarazada, iba a ser un niño, en casa todos estábamos contentos por eso, antes todo era distinto a como lo es ahora. Con papá teníamos otro tipo de relación, se podría decir que eramos felices. Un día comenzó a sangrar, para cuando la llevamos al medico el bebé ya había muerto, fue un aborto espontaneo pero de igual forma tuvo que ser intervenida. Estuvo con depresión durante unos meses, un día se sintió mal y fue al medico, aquejada de fuertes dolores en el bajo vientre, pasaron solo unos días para que se le diagnosticara cáncer de útero, debido a que el feto no había sido del todo extirpado y lo que quedo de él se convirtió en quistes malignos que luego se convirtieron en cáncer o algo así. Cuando nos enteramos ya se había expandido por todo su cuerpo, era demasiado tarde, así que no pudimos hacer nada-
-Lo siento-
-Gracias, pero ya pasó, así que ahora me toca preguntar a mi-
-Bien-
-Pero ahora me das una respuesta completa ¿ok?-
-Esta bien, pregunta-
-¿Que le paso a tu familia?-
-Murieron-
-¿Todos?-
-Si-
-Mmmm- en ese momento me sentí incomoda, él no dijo nada más y yo quería saber por que, pero no me atrevía a preguntarle.
-Quieres saber como murieron ¿verdad?-
-Si-
-Bien, te lo diré pero debes responderme algo primero-
-Esta bien, pregúntame-
-¿Por que quieres saber de mi vida?¿Por que ahora quieres tener confianza conmigo?-

Esa pregunta no me la esperaba, me quede pensando y en ese momento no tenía una respuesta clara al respecto ¿que podía contestar?

Capitulo 19 -"La oportunidad"

Antes de salir del internado pasamos al salón donde guardaba la mercadería, solo Cristina y yo teníamos las llaves, bueno ahora también Franco, así que las cosas seguían ahí sin venderse así que las consumíamos nosotros. Tome algunas cosas para comer, una caja de cigarrillos, una botella de vodka, algunos jugos y entonces me quito el bolso.

-¡Oye!-
-¿Oye que?- Me dijo y luego saco el vodka y los cigarros- Si vamos a salir, que sea sin esto-Dijo y los tiro fuera del bolso.
-Pero...-
-...¿Pero que?-
-¿Me dejas por lo menos los cigarros?-
-¿Sabes que esto te matara?-
-¿Es necesario tener esta charla? solo déjame los cigarros-
-Esta bien- 

Recogí los cigarrillos y le quite el bolso para volver a echarlos, tome más jugos y los tire dentro. Luego caminamos por los pasillos y nos dirigimos a los camarines antiguos del internado, estaban malos así que nadie andaba por allí, pasamos por detrás de ellos y saltamos una pandereta, quedamos apretados uno contra el otro  entre el muro y una reja que en lo más alto tenía alambres púas.

-¡ Fantástico!- Dijo -¿Y ahora quien nos saca de acá?-
-Cállate llorón- Le dije- Solo debes levantar bien la pierna cuando pases arriba-
-Es fácil para ti decirlo, no tienes nada por ahí que te pueda provocar el dolor que podría sentir yo- Dijo y me eche a reír. Comencé a escalar la reja despacio para no caer, él me seguía.
-Algo bueno que pueda sacar de esto- 
-¿Que cosa?- dije sin comprender.
-Que desde aquí tengo una vista favorecida-
-Idiota- le dije mientras le pegaba una patada despacio en el hombro-
-Oye, cuidado que me caigo-
-Entonces cállate- Le dije.

Salte la reja sin problemas, a él le costo mucho más. Cuando por fin se atrevió, calló al piso de la forma más estúpida que podría haber caído, ayude a que se levantara y continuamos el camino. El internado quedaba muy apartado de la ciudad así que a su alrededor solo había pasto seco y escombros. Estábamos relativamente cerca de una playa pero hoy no quería ir para allá, él lugar que me gustaba quedaba mucho más cerca.

-¿A donde me llevas?-
-No te preocupes, no queda muy lejos-
-No preguntaba por eso, solo quería saber-
-Que curioso-
-Bueno, no me gusta caminar sin saber a donde me dirijo-
-Nadie te obligo a venir-
-No te dejare sola-
-¿Por que te importa tanto?-
-Por que no quiero que hagas alguna tontería-
-Ya, pero ¿por que?-
-Eso no es asunto tuyo-
-Jajajaja ¿me persigues a mi y no es mi asunto?-
-Es personal-
-Mi vida también es personal y te has involucrado en cada parte de ella-
-Martina, no se nada de tu vida- Era la perfecta oportunidad para hablar sobre el tema, ya lo había decidido, así que ahora solo tenía que hablar.
-¿Que te gustaría saber?-
-¿Como?-
-¿Que que te gustaría saber de mi vida?- En su cara se veía el desconcierto así que era lógico que no esperaba que le contestara eso.
-Bueno ya se algunas cosas-
-¿Como que sabes algunas cosas?-
-Lo he inferido- 
-¿Entonces no tienes dudas?-
-Todo lo contrario-
-Entonces pregunta-
-Es solo que...-
-¿Es solo que cosa?-
-¿Que me costara a mi?-
-En la mañana dijiste que no teníamos confianza, pues quiero tenerla, quiero que sepas sobre mi y yo quiero saber cosas sobre ti-
-Osea que lo haces para que yo también te cuente cosas sobre mi-
-Si-
-Eres una fresca-
-¿Porque? te estoy ofreciendo que me preguntes lo que sea-
-Pues lo estas ofreciendo luego de que tu te preparaste para contestar las cosas, lo pensaste y después de pensarlo decidiste hacerlo, en cambio yo ni siquiera pude meditarlo-
-Bueno, pregunta solo si quieres, ahora lo importante es que ya llegamos- 

Dejo de mirarme para ver donde estábamos, se había enfrascado tanto en lo que conversábamos que no se había fijado a donde habíamos llegado. El lugar era un prado que quedaba en la punta de un monte, todo era verde y a lo lejos podíamos ver el mar, realmente era algo hermoso.

Capitulo 18 -"Desconfianza"

Pasaron varios días, casi un mes completo en el que estuve meditando que opción tomar, la primera era quedarme con las dudas que pudiese tener respecto a él, además de no tener que contarle nada sobre mi. La segunda posibilidad era abrirme con él y contarle todo o bien responder a todas las dudas que él pudiese tener de mi y así sentirme con la confianza para preguntar todo lo que tenia en la mente y que me causaba mucha curiosidad. Después de varias noches de sonambulismo y de cigarros por la ventana, decidí que lo mejor sería abrirme con él, pues ya sabía mucho sobre mi y me había demostrado que podía confiar en él ya que no había hablado con nadie de lo sucedido.

Era día sábado y Cristina debía marcharse con su mamá, así que Franco llegaba temprano a mi cuarto. Ese día yo aun estaba durmiendo cuando él llego, al despertar lo vi estirado en la cama de Cristina, estaba leyendo un libro, no sé de que, me quede un rato mirándolo hasta que él noto que estaba despierta, cerro el libro y me miro.

-¿Hace cuanto estas despierta?-
-Hace un rato-
-Bien, pues levántate ¿quieres comer algo? te traje una leche con chocolate y una galletas, creo que son de...- Tomo el paquete de galletas revisándolo- vainilla, si definitivamente son de vainilla, aquí dice ¿ves?- Me dijo mostrando la etiqueta, yo me eche a reír.
-Gracias, pero creo que antes me daré una ducha, así que puedes esperar afuera yo estaré bien-
-No saldré del cuarto-
-Franco, ya ha pasado más de un mes-
-No me importa, prometo no espiar, me quedare aquí y ni siquiera me moveré, pero no saldré de aquí-
-¿Es que no confías en lo que te digo?-
-¿Tu confías en mi? por favor, no nos leamos la suerte entre gitanos, sabes tanto de mi como yo se de ti y eso significa nada, así que es obvio que confianza entre nosotros no hay-
-Pues entonces para que vienes acá-
-Que no haya confianza no significa que no me intereses- Me sonroje -Si te vas a bañar hazlo, pero yo de aquí no me muevo- Finalizo la conversación volviendo a estirarse en la cama y continuo leyendo su libro.
-Esta bien, maldita sea, pobre de ti si te veo espiando-
-Créeme si quisiera ver algo no tendría necesidad de espiarte-
-Ja, ¿Crees que te dejaría ver sin oponerme?-
-Por supuesto que no, te opondrías lo sé, pero para tu desdicha tengo más fuerza que tu- 

Maldito idiota, tome las cosas de mis cajones y me fui al baño, trate de juntar la cortina improvisada,que con Cristina habíamos puesto, lo más posible con la muralla pero no era mucho lo que podía hacer. Me duche rápido y me vestí de la misma forma. Al salir del baño él seguía leyendo su libro. Tome el secador de pelo, me senté en la cama y lo conecte al enchufe que tenía al lado del velador, comencé a secarme el pelo mientras lo observaba, él ni siquiera se inmuto al escuchar el sonido del aparato, siguió leyendo como si nada. Comencé a interesarme por el libro, observe su portada, era de color negro con una letras blancas que decían "Gabriel García Márquez - Crónica de una muerte anunciada" de bajo de aquellas letras había una imagen de una especie de hombre rojo con un cuchillo en la mano, el dibujo realmente era horrible, por lo menos a mi gusto. Continué secándome el pelo y él siguió leyendo, el "silencio" entre ambos me hacia sentir incomoda así que trate de meterle conversa.

-¿De que trata el libro?-
-¿Que cosa?- Me dijo.
-¿Que de que trata el libro?-
-No te oigo con ese ruido-
-Oh bien- Apague el secador.
-Ahora si ¿Que querías?-
-Solo quería saber de que trata el libro-
-Oh, es de un tipo al que lo van a matar-
-Bueno, eso me lo supuse al leer la portada- Él cerro el libro y observo la portada.
-Cierto-
-¿Y? ¿Solo trata de eso?-
-Bueno, en resumen si-
-Oh- No supe que más decir y volvió a haber silencio, luego de unos segundos Franco comenzó a hablarme.
-¿Realmente quieres saber de que trata el libro?-
-No, la verdad me da lo mismo- Le dije - Solo quería conversar-
-Bien, en ese caso mejor come algo, y así salimos de la habitación, creo que ya me estoy sofocando-
-¿Y donde iremos?-
-Lo preguntas como si pudiésemos salir de aquí-
-Por supuesto, ¿o acaso crees que me he pasado todos los sábados encerrada en este lugar?-

Me levante de la cama, tome una chaqueta y un bolso que tenía por ahí, tire la leche y las galletas dentro y luego lo agarre de la mano para salir de la habitación. Tenía el lugar perfecto para pasar la tarde.