viernes, 6 de abril de 2012

Capitulo 18 -"Desconfianza"

Pasaron varios días, casi un mes completo en el que estuve meditando que opción tomar, la primera era quedarme con las dudas que pudiese tener respecto a él, además de no tener que contarle nada sobre mi. La segunda posibilidad era abrirme con él y contarle todo o bien responder a todas las dudas que él pudiese tener de mi y así sentirme con la confianza para preguntar todo lo que tenia en la mente y que me causaba mucha curiosidad. Después de varias noches de sonambulismo y de cigarros por la ventana, decidí que lo mejor sería abrirme con él, pues ya sabía mucho sobre mi y me había demostrado que podía confiar en él ya que no había hablado con nadie de lo sucedido.

Era día sábado y Cristina debía marcharse con su mamá, así que Franco llegaba temprano a mi cuarto. Ese día yo aun estaba durmiendo cuando él llego, al despertar lo vi estirado en la cama de Cristina, estaba leyendo un libro, no sé de que, me quede un rato mirándolo hasta que él noto que estaba despierta, cerro el libro y me miro.

-¿Hace cuanto estas despierta?-
-Hace un rato-
-Bien, pues levántate ¿quieres comer algo? te traje una leche con chocolate y una galletas, creo que son de...- Tomo el paquete de galletas revisándolo- vainilla, si definitivamente son de vainilla, aquí dice ¿ves?- Me dijo mostrando la etiqueta, yo me eche a reír.
-Gracias, pero creo que antes me daré una ducha, así que puedes esperar afuera yo estaré bien-
-No saldré del cuarto-
-Franco, ya ha pasado más de un mes-
-No me importa, prometo no espiar, me quedare aquí y ni siquiera me moveré, pero no saldré de aquí-
-¿Es que no confías en lo que te digo?-
-¿Tu confías en mi? por favor, no nos leamos la suerte entre gitanos, sabes tanto de mi como yo se de ti y eso significa nada, así que es obvio que confianza entre nosotros no hay-
-Pues entonces para que vienes acá-
-Que no haya confianza no significa que no me intereses- Me sonroje -Si te vas a bañar hazlo, pero yo de aquí no me muevo- Finalizo la conversación volviendo a estirarse en la cama y continuo leyendo su libro.
-Esta bien, maldita sea, pobre de ti si te veo espiando-
-Créeme si quisiera ver algo no tendría necesidad de espiarte-
-Ja, ¿Crees que te dejaría ver sin oponerme?-
-Por supuesto que no, te opondrías lo sé, pero para tu desdicha tengo más fuerza que tu- 

Maldito idiota, tome las cosas de mis cajones y me fui al baño, trate de juntar la cortina improvisada,que con Cristina habíamos puesto, lo más posible con la muralla pero no era mucho lo que podía hacer. Me duche rápido y me vestí de la misma forma. Al salir del baño él seguía leyendo su libro. Tome el secador de pelo, me senté en la cama y lo conecte al enchufe que tenía al lado del velador, comencé a secarme el pelo mientras lo observaba, él ni siquiera se inmuto al escuchar el sonido del aparato, siguió leyendo como si nada. Comencé a interesarme por el libro, observe su portada, era de color negro con una letras blancas que decían "Gabriel García Márquez - Crónica de una muerte anunciada" de bajo de aquellas letras había una imagen de una especie de hombre rojo con un cuchillo en la mano, el dibujo realmente era horrible, por lo menos a mi gusto. Continué secándome el pelo y él siguió leyendo, el "silencio" entre ambos me hacia sentir incomoda así que trate de meterle conversa.

-¿De que trata el libro?-
-¿Que cosa?- Me dijo.
-¿Que de que trata el libro?-
-No te oigo con ese ruido-
-Oh bien- Apague el secador.
-Ahora si ¿Que querías?-
-Solo quería saber de que trata el libro-
-Oh, es de un tipo al que lo van a matar-
-Bueno, eso me lo supuse al leer la portada- Él cerro el libro y observo la portada.
-Cierto-
-¿Y? ¿Solo trata de eso?-
-Bueno, en resumen si-
-Oh- No supe que más decir y volvió a haber silencio, luego de unos segundos Franco comenzó a hablarme.
-¿Realmente quieres saber de que trata el libro?-
-No, la verdad me da lo mismo- Le dije - Solo quería conversar-
-Bien, en ese caso mejor come algo, y así salimos de la habitación, creo que ya me estoy sofocando-
-¿Y donde iremos?-
-Lo preguntas como si pudiésemos salir de aquí-
-Por supuesto, ¿o acaso crees que me he pasado todos los sábados encerrada en este lugar?-

Me levante de la cama, tome una chaqueta y un bolso que tenía por ahí, tire la leche y las galletas dentro y luego lo agarre de la mano para salir de la habitación. Tenía el lugar perfecto para pasar la tarde.

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