Antes de volver a su habitación pase al salón donde ella tenía su mercadería. Tome un jugo y unas galletas de chocolate. Abrí la puerta despacio, pensando que tal vez se había quedado dormida pero no, sería imposible poder dormir con los gritos que Cristina estaba pegando.
-¿... capaz de hacer semejante estupidez? Es que acaso no piensas en que pasaría con toda la gente que te quiere, has sido muy egoísta en hacer algo como eso...- Ella continuo con su monologo sin importarle mi presencia, yo mire a Martina que estaba estirada en su cama, cerré la puerta y avance hasta ella que me miraba con una cara entre avergonzada y temerosa, quizás pensaba que también le daría un sermón como el de Cristina, pero yo no estaba interesado en eso. Me senté a su lado y abrí el jugo se lo pase para que tomara, ella lo acepto y se acomodo para poder beberlo. Mire a Cristina, que seguía reclamando y retando a Martina y luego la interrumpí.
-¿No vas a salir?-
-¿Como?- Me miró como si estuviera loco.
-Bien, me preguntaba si no tendrías que arreglar ciertas cosas antes de que yo deba marcharme- Le explique mientras le levantaba una ceja para hacerla comprender que me refería a Miguel- Ya que lo mejor es que no la dejemos sola-
-No soy una niña, no necesito niñeras- Dijo Martina aun con su voz debilitada y algo ronca.
-Bien, si no querías niñeras, deberías haber pensado antes lo que hiciste- Le dije mientras le abría la galletas y se las entregaba, ella no se atrevió a decir nada.
-Esta bien... iré a... bueno voy y vuelvo ¿ok?-
-No le digas, por favor- le dijo Martina.
-¿Que no le diga a quien?-
-A Miguel- Ambos nos miramos sorprendidos.
-A mi ni me mires, no tengo nada que ver- Dije.
-¿Como?...¿Quien te...?-
-Nadie, los vi hoy, cuando estaban besándose fuera de la pieza-
-Martina, yo...-
-Ya no importa- Dijo y se dio la vuelta, acurrucándose. Yo mire a Cristina y levante mis hombros sin saber que decirle, ella bajo la vista.
-Bueno, voy y vuelvo- Y salió de la habitación.
-También te puedes ir, no es necesario que te quedes aquí, prometo no hacer nada-
-No me iré- Le dije y luego me levante.
-¿A donde vas?-
-A sacar esa puerta-
-¿Como?-
-¿Crees que voy a dejar esa puerta ahí?-
-¿A que te refieres con eso?-
-Que me llevare esa puerta... bueno lo que queda de ella-
-Pero, no puedes dejar el baño sin puerta-
-No dejare que vuelvas a encerrarte ahí sola-
-¿Por que haces esto?-
-Por que no confió en que no lo intentes de nuevo y no quiero arriesgarme a que la próxima vez te salga bien-
-No me refería a eso- Me dijo mirando a los ojos -¿Por que haces esto? ¿Por que estas aquí? yo solo he tratado de hacer tu vida miserable y ahora tu...-
-No hables más, no es necesario-
-Quiero saber-
-Bueno yo también quiero saber muchas cosas de ti, pero jamás respondes nada, así que no me siento en la obligación de responderte-
-Esta bien- Me dijo y volvió acurrucarse. Al verla así me pareció tan indefensa, sin pensarlo me recosté a su lado y la abrace. Ella se acurruco en mi regazo y me abrazo. Ambos nos quedamos dormidos.

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