Camine hacia mi cuarto con un nudo en la garganta, quería llorar y gritar con todas mis ansias, necesitaba desahogar todo lo que tenía atorado dentro, sentía que ya no podría soportar más, deseaba con todo mi corazón desaparecer de la tierra, quería olvidar toda mi vida. Camine con la cabeza gacha hasta que llegue a la esquina donde debía doblar para llegar a la habitación y vi a Cristina con Miguel besándose fuera de nuestra puerta, ahora entendía todo lo que pasaba, sus llegadas tarde a la pieza, el estar escondiéndome cosas y sobretodo el porque Franco lo sabía, ella no confío en mí para decírmelo, si mi amiga no se atrevía a decirme las cosas que la hacían feliz quizás todo lo que mi madrastra me decía era verdad, yo debía ser una escoria en la vida de toda mi familia, incluso arruinaba la vida de la gente que amo como a mi hermana, mis amigas me temían y yo no permitía que nadie se acercara a mi. Espere hasta que se alejaran de la habitación para poder entrar en ella. Me sentía tan triste, tan agotada y a la misma vez tan furiosa con mi vida, deseaba que se acabara, necesitaba que mi mente quedara en blanco.
Tome la cajetilla de cigarros que había en mi velador y saque un cigarrillo, me acerque a la ventana y lo encendí, en mi mente escuche la voz de Franco "Esa combinación terminara por matarte" me sonreí, me causo gracia ver como esa palabra ya no me importaba, vivir o morir ¿Cual sería la diferencia? con la vida que llevaba tarde o temprano terminaría muerta por ahí, quizás en un albergue o en una casa de acogida para indigentes, hasta tal vez sería algo mucho menos digno quizás terminaría muerta en algún callejón oscuro. Daba lo mismo, seguramente eso sería mucho mejor que la vida que estaba llevando ahora. Quise que ese momento llegara luego, me pregunte cuanto debería esperar para que mi vida acabara, entonces una idea paso por mi mente, no era necesario esperar, yo misma podía acabar con ella. Apague el cigarrillo y lo tire por la ventana, luego me dirigí al baño y justo antes de cerrar la puerta, sentí como Cristina entraba.
"No seas cobarde" me dije, busque algo que pudiera ayudarme, pero no encontré nada, un par de cosas se cayeron pero en ellas no había nada que me pudiera ser útil y entonces vi lo necesario. Me acerque a la tina y abrí la llave, el agua comenzó a caer y de a poco se acumulo para regalarme el arma que necesitaba. Escuche a lo lejos la voz de Cristina preguntando si estaba bien, pero no le di importancia. No sé si pasaron minutos u horas, pero yo ya me encontraba lista para borrar esta vida, para eliminar todo aquello que me dolía. Entré al agua y me estire en la tina, lentamente cerré los ojos y me fui hundiendo hasta que mi cabeza quedo completamente cubierta de agua. Comencé a sentir como el agua entraba por mi nariz, mi boca y mis oídos, sentí la urgencia y la desesperación del aire, pero me aguante y me obligue a permanecer allí, poco a poco mi mente se apago y ya ni siquiera era consiente de la luz que entraba a través de mis parpados.

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