Estaba
con los muchachos, frente a la oficina donde se suponía que ella estaba con su
padre. La reacción de ella al escuchar que era él me confirmaba que sus
maltratos no habían sido cometidos acá. Me impresionaba a mi mismo verme tan
interesado en ella, pero ya no lo podía evitar. Después de un par de minutos en
los que esperaba ansioso de saber si estaba bien o no, ella salió de la
oficina, al principio se veía calmada pero luego comenzó a caminar más deprisa
hasta que llegó a las escaleras y se echo a correr. De esto solo me di cuenta
yo, que era quien estaba pendiente de ella, así que me aleje de los muchachos y
la seguí, pero cuando llegue al último piso ella ya no estaba, lo único
que quedaba era la escotilla que llevaba a la azotea, asome mi cabeza por ahí y
la vi. Estaba en la orilla, al principio creí que intentaba matarse así que me
asuste y subí rápido para alcanzarla, pero luego me fije que estaba afirmada de
la baranda y que estaba llorando. Ya se me estaba haciendo una costumbre
verla de esa forma, sin embargo no me gustaba verla sufrir, todo lo contrario,
me daban ganas de alegrarla. De a poco me fui acercando, hasta que ella escucho
uno de mis pasos, se secó las lagrimas y se voltio rápidamente.
-¿Qué
haces aquí?-
-Te vi
al salir de la oficina y quise saber si estabas bien-
-¿Quien
rayos te crees que eres? deja de andarme psicopatiando, deja de seguirme y de
preocuparte por mí, ni siquiera te conozco, no sé nada sobre ti ni tu
sobre mí, vete y déjame en paz- No sé cómo no me lo vi venir, era lógico que
estaba alterada.
-Bien,
es verdad que no sabemos nada el uno del otro, pero...-
-¡Eres
una maldita estúpida!- De pronto me interrumpió sorpresivamente su hermana.
-¿Qué?-
Preguntó Martina.
-Tú
y tu maldito complejo de chica ruda, has arruinado nuestra oportunidad de salir
de aquí, si tú te supieras comportar viajaríamos con ella, pero no, tu siempre
debes dártela de la que lo sabe todo, siempre tan ruda-
-¿Crees
que te hubiesen llevado si yo me comportara? ¡Por favor! ¿En serio lo crees?-
-Estoy
segura, ella me lo acaba de decir-
-Mira
niña estúpida e ingenua, si ella quisiera llevarte te sacaría de aquí y a mí me
dejarían, pero no, esa bruja se está lavando las manos, como siempre lo ha
hecho, ella fue la que nos mando acá-
-Tú
la odias porque está reemplazando a mamá-
-Sí,
la odio, por eso y por todas las veces que nos golpeo a ambas, por las veces
que nos dejo mal ante papá, porque es ella la que se lo está llevando, acaso no
escuchaste todo lo que dijo de nuestra madre-
-Martina
asúmelo de una vez, mamá ya murió y que te estés lamentando por eso no va a
solucionar nada. En cambio la oportunidad que teníamos de salir de aquí hoy la
acabas de arrojar a la basura, todo por hacerte la matona del internado-
-Sabes
que si hago esto es por tu bien-
-Deja
de justificarte con eso, yo me puedo cuidar sola-
-Tú
no durarías ni un día en este claustro sin mí y lo sabes ¿o a caso vez a otra
muchachita estúpida y risueña como tú? No porque aquí no se puede ser así a no
ser que tengas a alguien para defenderte, por una vez en tu vida abre los ojos
y date cuenta en el mundo que vives, que no es el de rosas y corazones que en
tu pequeña mente imaginas-
-¿Así
que todo esto lo haces por mí?-
-Si,
por que te quiero, eres mi hermana y...-
-...Te
acuestas con todos los chicos de la escuela ¿Por mi?-
-Eso
no viene al caso-
-Claro,
eso no viene al caso porque ahí no sabes cómo defenderte-
-Javiera,
creo que es mejor que hablen en otro momento- Interrumpí, pero creo que solo
empeore las cosas.
-¿Y tú
qué haces aquí?- Me pregunto y sin dejar que contestara increpo a Martina- ¿También
te acuestas con él o estas saliendo con este tipo? ¿Por eso me dijiste que me
alejara?-
-No,
no es lo que tú crees, no me acuesto con él ni menos estamos saliendo-
-Ese
es tu problema, siempre quieres todo para ti, a mi nadie se me acerca por tu
culpa, ni un chico se atreve a decirme algo bonito, mientras tú te acuestas con
todos como una vulgar puta-
-¡Cállate!
Está bien ¿quieres que deje de protegerte? Pues lo conseguiste, desde hoy me
aparto totalmente de lo que te pueda o no pasar, arréglatelas sola, pero ya verás
como llegaras pidiendo que te ayude-
Luego
de eso se fue, yo me quede parado de una pieza, nunca me había sentido tan inservible
como ahora. Javiera exploto en un llanto típico de una chiquilla malcriada que
se ha dado cuenta de la estupidez que había cometido "tranquila, son solo discusiones,
no lo dice en serio" le dije y ella se abrazo de mi. Creo que me estaba
convirtiendo en el paño de lágrimas de estas hermanas.

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