Antes de salir del internado pasamos al salón donde guardaba la mercadería, solo Cristina y yo teníamos las llaves, bueno ahora también Franco, así que las cosas seguían ahí sin venderse así que las consumíamos nosotros. Tome algunas cosas para comer, una caja de cigarrillos, una botella de vodka, algunos jugos y entonces me quito el bolso.
-¡Oye!-
-¿Oye que?- Me dijo y luego saco el vodka y los cigarros- Si vamos a salir, que sea sin esto-Dijo y los tiro fuera del bolso.
-Pero...-
-...¿Pero que?-
-¿Me dejas por lo menos los cigarros?-
-¿Sabes que esto te matara?-
-¿Es necesario tener esta charla? solo déjame los cigarros-
-Esta bien-
Recogí los cigarrillos y le quite el bolso para volver a echarlos, tome más jugos y los tire dentro. Luego caminamos por los pasillos y nos dirigimos a los camarines antiguos del internado, estaban malos así que nadie andaba por allí, pasamos por detrás de ellos y saltamos una pandereta, quedamos apretados uno contra el otro entre el muro y una reja que en lo más alto tenía alambres púas.
-¡ Fantástico!- Dijo -¿Y ahora quien nos saca de acá?-
-Cállate llorón- Le dije- Solo debes levantar bien la pierna cuando pases arriba-
-Es fácil para ti decirlo, no tienes nada por ahí que te pueda provocar el dolor que podría sentir yo- Dijo y me eche a reír. Comencé a escalar la reja despacio para no caer, él me seguía.
-Algo bueno que pueda sacar de esto-
-¿Que cosa?- dije sin comprender.
-Que desde aquí tengo una vista favorecida-
-Idiota- le dije mientras le pegaba una patada despacio en el hombro-
-Oye, cuidado que me caigo-
-Entonces cállate- Le dije.
Salte la reja sin problemas, a él le costo mucho más. Cuando por fin se atrevió, calló al piso de la forma más estúpida que podría haber caído, ayude a que se levantara y continuamos el camino. El internado quedaba muy apartado de la ciudad así que a su alrededor solo había pasto seco y escombros. Estábamos relativamente cerca de una playa pero hoy no quería ir para allá, él lugar que me gustaba quedaba mucho más cerca.
-¿A donde me llevas?-
-No te preocupes, no queda muy lejos-
-No preguntaba por eso, solo quería saber-
-Que curioso-
-Bueno, no me gusta caminar sin saber a donde me dirijo-
-Nadie te obligo a venir-
-No te dejare sola-
-¿Por que te importa tanto?-
-Por que no quiero que hagas alguna tontería-
-Ya, pero ¿por que?-
-Eso no es asunto tuyo-
-Jajajaja ¿me persigues a mi y no es mi asunto?-
-Es personal-
-Mi vida también es personal y te has involucrado en cada parte de ella-
-Martina, no se nada de tu vida- Era la perfecta oportunidad para hablar sobre el tema, ya lo había decidido, así que ahora solo tenía que hablar.
-¿Que te gustaría saber?-
-¿Como?-
-¿Que que te gustaría saber de mi vida?- En su cara se veía el desconcierto así que era lógico que no esperaba que le contestara eso.
-Bueno ya se algunas cosas-
-¿Como que sabes algunas cosas?-
-Lo he inferido-
-¿Entonces no tienes dudas?-
-Todo lo contrario-
-Entonces pregunta-
-Es solo que...-
-¿Es solo que cosa?-
-¿Que me costara a mi?-
-En la mañana dijiste que no teníamos confianza, pues quiero tenerla, quiero que sepas sobre mi y yo quiero saber cosas sobre ti-
-Osea que lo haces para que yo también te cuente cosas sobre mi-
-Si-
-Eres una fresca-
-¿Porque? te estoy ofreciendo que me preguntes lo que sea-
-Pues lo estas ofreciendo luego de que tu te preparaste para contestar las cosas, lo pensaste y después de pensarlo decidiste hacerlo, en cambio yo ni siquiera pude meditarlo-
-Bueno, pregunta solo si quieres, ahora lo importante es que ya llegamos-
Dejo de mirarme para ver donde estábamos, se había enfrascado tanto en lo que conversábamos que no se había fijado a donde habíamos llegado. El lugar era un prado que quedaba en la punta de un monte, todo era verde y a lo lejos podíamos ver el mar, realmente era algo hermoso.

No hay comentarios:
Publicar un comentario