sábado, 31 de marzo de 2012

Capitulo 10 - "Escabullirse"

Ese día me quede completamente enclaustrada, no salí y por más que Cristina insistió para que buscara a Franco, no lo hice. Me moría de vergüenza el solo pensar en tenerlo frente mio ¿que le diría?... aunque no contaba con mucho tiempo, al otro día debería verlo de igual forma, más que mal era mi compañero de clases.

Pase la noche completa sin poder pegar un ojo, me di vuelta de un lado al otro, me falto poco para fumarme un cajetilla completa de cigarros, los nervios me estaban matando y no quería ir a clases. Sentí como Cristina se levanto, al rato comenzó a tratar de despertarme, yo me hice la dormida mientras ella seguia insistiendo.

-¡¡¡Vamos!!! despierta-
-Noooo, no quiero ir-
-¿Y que quieres que diga ahora?-
-Di que sigo enferma-
-Querrán mandar un doctor-
-Pues que lo manden-
-Martina, no estas enferma-
-No quiero ir a clases-
-No podrás ocultarte para siempre, tarde o temprano deberás dar la cara-
-Prefiero que sea más tarde que más temprano-
-No seas boba-
-Esta bien, esta bien, ya me levanto-

Me vestí aun poco convencida de ir, realmente no sabía que pasaría, me sentía caminando por una cuerda. Cuando llegue al salón él estaba conversando con otros chicos, note como uno de ellos le daba un codazo y  él levanto la vista. Al verme comenzó a acercarse, yo camine hasta mi puesto sin mirarlo, me senté, al segundo él estaba a mi lado "¿estas bien?" me dijo, pero antes de que le pudiera contestar, entro el maestro así que no pude hablar. Normalmente las horas de clases se hacían largas para mi, hoy me paso todo lo contrario, mientas los minutos pasaban velozmente, podía sentir como me miraba intrigado, también notaba como los demás se daban cuenta de nuestra tensión. El timbre no hizo más que sonar y él se giro hacia mi.

-¿Estas bien?- Volvió a preguntar.
-Estoy bien- Le dije.
-Ayer no viniste, pensé que te podría haber pasado algo, yo... este... fui a verte pero... estabas dormida-
-Sí, estaba algo agotada, no había podido dormir bien durante las ultimas noches- Diablos por que dije eso.
-¿Por que?-
-Eso no es tu problema- Le dije a la defensiva ¿que otra cosa le podía decir? ¿que no había dormido por que me pasaba horas pensando en como me había encarado? ni aunque mi vida dependiera de decir eso lo aceptaría.
-Bien, por lo que veo volviste a la normalidad-
-Así es y sobre lo de la otra noche...-
-...No le he dicho nada a nadie y tampoco lo haré-
-Bien-
-Pero me gustaría preguntarte una cosa, si te parece-
-Pregunta, veré si te contesto-
-Bien, este... Las cicatrices que tienes ¿te las hicieron acá?- Me quede helada, no pensé que me preguntaría eso.
-No te contestare eso-
-Bien, eso solo me demuestra que no fueron acá-
-¿Como sabes?-
-Pues si fueron hechas acá no creo que te importen tanto como para admitirlo, en cambio si son de...-
-...Para ya con tu psicología absurda-
-¿Me lo negaras?-

Me quede un tiempo callada, algo en mi interior no me dejaba mentirle y tampoco deseaba hacerlo, pero no me sentía a gusto hablándole sobre este tema, era algo demasiado mio y no quería compartirlo. Por la puerta de la sala se asomo la madre Ester. 

-Martina, te buscan-
-¿A mi?-
-Si niña, acaso hay otra Martina en el salón- Dude que pudiera ser yo, jamás había recibido visitas en este año y solo una persona podía venir a visitarme, pero me contaba creerlo.
-¿Quien es?- Pregunte incrédula aun de que mis expectativas fueran correctas.
-Tu padre-

No hay comentarios:

Publicar un comentario