Su cara era inexpresiva, eso me descoloco un tanto, en este tiempo había visto distintas expresiones en los rostros de los chicos que llegaban por primera vez, frustración, miedo, tristeza, enojo pero en él no había nada. Las chicas comenzaron a levantarse del piso, algunas se dispersaron un poco, yo seguí sentada, en ese instante entro al internado Cristina, al vernos comprendió rápidamente y se dirigió a nosotras.
-Hola, así que ¿chicos nuevos?-
-Ajá y ya se acercan- le contesto Gabriela- Yo seguía pendiente de aquel chico algo en él hacia despertar curiosidad en mi.
-¿Martina?- me llamó Cristina.
-¿Si?-
-¿Estas bien? te vez algo distraída- Todas se quedaron mirándome.
-Estoy bien chicas, no se preocupen, vamos a hacerlo como de costumbre-
Yo seguí sentada, las demás caminaban a mi alrededor o bien se apoyaban en el muro. La madre Ester llegó con los chicos justo a nuestro lado, se despidió y luego se dio la vuelta para dirigirse a su oficina, nos vio con cara de preocupación y dirigiéndose a mi dijo: "sera mejor que no causen problemas chicas" y luego entro en su oficina, con Natacha nos miramos un tanto y luego nos sonreímos. Con ella compartía el odio por el mundo, por lo que ambas teníamos las ideas más malvadas para atemorizar a las niñas nuevas, cosa de lo que se encargaba y además tenía contactos para atemorizar a los chicos por lo que lograr finalmente que todos los nuevos pagaran su cuota para permanecer tranquilos era pan comido para nosotras.
-Bienvenidos- dijo Cristina -por lo que veo ya conocen las instalaciones de este lugar ¿verdad?- Espero a que le respondieran y continuo -Pero les falta conocer lo más importante, a los demás y créanme no serán tan amistosos como lo estamos siendo nosotras-
-Esto es sencillo, les ofrecemos protección, la necesaria mientras no se metan en problemas- dijo Gabriela.
-A cambio ustedes nos dan una pequeña suma monetaria o bien algo que deseen empeñar mientras consiguen el dinero, solo unos $10.000- Anaïs era quien se encargaba del dinero.
-Pero chicas, no pongan esa cara, no las estamos amenazando, todo lo contrario, les estamos ofreciendo un servicio efectivo de protección, claro ahora si no lo desean son libres de rechazarlo, pero sépanlo, tarde o temprano volverán aquí para aceptarlo, solo que tal vez ya no estemos ofreciendo el servicio- Finalizo Cristina.
Amelia, Silvia e Iván se miraron por un tiempo y luego pagaron sin problemas, en cambio Luisa comenzó a reír estruendosamente
-¿O sea que si no les pagó me ira mal? bien jjajajaja eso es algo gracioso ya que pensaba que después de esto no había nada peor jajajaja, no pienso pagar ni una mierda, me largo- Dijo, y se fue, Cristina me sonrió por lo bajo seguramente ya tenía algo bueno planeado para ella.
-¿Vas a pagar o no?- Anaïs estaba preguntándole a Franco, el la miro con desprecio y luego la esquivo para ponerse frente a mi.
-¿Y tu no vas a decir nada? ¿Solo dejaras que tus secuaces hagan el trabajo mientras sentada en una esquina observas como se desarrolla todo?-
-¿Quien diablos te crees...- Cristina intento golpearlo, pero antes de que terminara de hablar él la tomo fuertemente por el brazo, eso despertó una ira en mi por lo que deje de reír y me levante, los tres muchachos que aun nos observaban retrocedieron unos pasos asustados, las chicas se acercaron a mi.
-Suéltala- Le dije, sin alzar la voz pero con odio profundo. Me observó por un segundo y la soltó -No te metas con nosotras, solo te estamos ofreciendo algo, si no lo quieres solo lárgate y ve como te las arreglas, imbécil-
-Si estoy aquí es precisamente por que se defenderme solo, no necesito protección, menos de un grupo de niñas- Se dio media vuelta y se largo.
-Maldito hijo de...-
-Cristina, tranquilízate- le dije mirando a los niños que aun estaban allí
-¿Que están esperando? Lárguense- les amenazo Anaïs, los niños se fueron corriendo, solo quedamos nosotras y unos pocos en los pasillos que comentaban lo que había pasado.
-Natacha, encárgate de ambos, pero por sobretodo de él, quiero que pague caro lo que hizo de lo contrario los demás querrán hacer lo mismo y que les quede claro, de él no quiero nada, por lo que protección para él jamás, de hecho quiero que pongan a todos en contra de él ¿les quedo claro?-
Todas se fueron, salvo Cristina. Caminamos hasta el cuarto, me estire en la cama, vi como se acariciaba el brazo donde él la había tomado
-¿Estas bien?- le dije
-No es nada-
-No intentes nuevamente golpear a alguien-
-Pero él...-
-¿...él que?, él no importa, no quiero que te arriesgues a salir lastimada, por lo menos no por mi-
-Esta bien, pero tampoco te ensañes con él, solo por que me tomo del brazo-
-Eso no te incumbe, yo veré como me las arreglo con él- Me miro un segundo y luego se estiro en su cama. Ese tipo no debió haberse metiendo con nosotras, yo no descansaría hasta tener su cabeza en una charola de plata. Si, tal vez Cristina creía que el odio no me haría bien, pero con tipos así quien podía controlarse.

No hay comentarios:
Publicar un comentario