viernes, 30 de marzo de 2012

Capitulo 7 -" Una vida en soledad"

Después de aquella conversación con mi hermana, las cosas volvieron a la normalidad. No volví a hablarle y ella tampoco a mi, a Franco no lo volvieron a ver a su lado, por lo que no fue necesario encargarme de él. En clases debíamos seguir sentándonos juntos pero yo ni lo miraba, terminada cada clase me levantaba de mi asiento y salia velozmente, él por su parte trataba de hacer sus trabajos con otras personas y ni siquiera se molestaba en dirigirme la palabra, las cosas iban mejor, pero algo había en mi que no me hacia sentir bien.

Los días avanzaban y la monotonía volvía a ser parte de mi vida, a veces deseaba que pasara algo nuevo, pero ya nada cambiaba. Aun me costaba dormir, solía levantarme temprano y quedarme pensando sobre como hubiese sido mi vida de no haber muerto mamá, el que ella no estuviese aun era algo que yo no asumía, ella me hacia falta, deseaba poder sentarme a hablar con ella, decirle lo que me pasaba, tal vez poder llorar tranquila en su regazo. Después de su muerte pase a estar sola, mi padre nos abandono por su nueva mujer y yo me aleje de mi hermana, ahora no tenía a nadie y como necesitaba de alguien que me abrazara y me contuviera, que me dijera basta de lastimarte a ti misma, que me sacara de esta vida de mierda que estaba llevando.

Hoy me tocaba conseguir mercadería, si bien ya teníamos bastante, ahora lo hacia para poder salir de la recamara, no quería estar ahí y menos que mi cabeza se pusiera a pensar. Espere a Cristina cerca de dos horas pero no apareció por lo que decidí marcharme sola, al fin y al cabo podría arreglármelas bien, todo sería igual que siempre.

Llegue al salón donde esperaba a los que venían a cerrar tratos, aun no llegaba nadie, por lo que entre, me senté y encendí un cigarrillo, mientras con mis dedos tamborileaba la mesa, me peguntaba donde se había metido Cristina, desde hace unos días que andaba extraña, pero jamás le pregunte nada, bueno después de esto sin duda alguna que debería explicarme. Se me acabó el cigarrillo y comenzó a darme algo de frío por lo que me levante para ver si en las cajas había algo para beber, encontré una botella de vodka así que volvía a sentarme, abrí la botella y le dí un sorbo, volví a encender otro cigarrillo, no por que tuviera ganas, más bien por la costumbre, volví a darle un trago a la botella.

-Esa combinación terminara por matarte- Me sorprendí pues creía estar sola, al girarme para ver quien era lo vi a él, apoyado en el marco de la puerta.
-¿Que demonios haces tu aquí?-
-Bueno supe que tenías una... digamosle "empresa", así que quise venir a hacer negocios contigo- dijo mientras avanzaba hasta mi con un saco sellado, tomo una de las sillas que habían y se la puso entre las piernas para luego sentarse en ella y observarme, después de unos segundos tomo la bolsa y la tiro a mis piernas- ¿Esta bien con eso?- Lo mire a él, luego al saco, sin dudas traía cosas como para un regimiento, lo volví a mirar y levantándome de la silla le conteste.
-Hoy no estoy recibiendo nada-
-Pues me dijeron que cuando estabas aquí, era por que esperabas que vinieran a "negociar" contigo-
-Hoy no-
-Bueno, tal vez no hayas notado toda la mercancía que te traje- dijo observando la bolsa.
-Dije que hoy no-
-¿Porque?-
-¿Porque que?-
-¿Porque hoy no?-
-Por que no, así de simple-
-Bueno a mi no me parece tan simple, traje lo que pides, tu estas aquí, la verdad es que no veo un motivo de peso el cual me haga comprender por que hoy no harás negocios-
-¿Crees que me importa que comprendas? La verdad es que ya estaba de salida- Le dije y comencé a caminar hasta la puerta, sentí como se levanto de la silla y camino detrás de mi, con su mano tomo mi brazo y me empujo hasta él, colocando su otro brazo al rededor de mi cintura.
-No te vas a ir de aquí sin darme mi paga-

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